IMSS: entre la promesa y la carencia

“Me canso ganso que vamos a modernizar todo el sistema de Salud”: Sheinbaum. Trabajadores preparan megamarcha para el 21 de octubre
Cosas Veredes
Por Cony Citalán
La crisis del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) va más allá de una disputa sindical. Las protestas del personal, los problemas de abastecimiento y las dudas sobre la disponibilidad de equipo médico exhiben la distancia entre las promesas de transformación y las condiciones reales de atención.
El próximo miércoles 21 de octubre, trabajadores del Instituto realizarán una nueva movilización en la Ciudad de México. La marcha está convocada para las 15:00 horas, con salida del Centro Médico Nacional Siglo XXI, y se suma a los plantones y manifestaciones con los que la disidencia busca presionar a las autoridades y a la dirigencia sindical. Los inconformes advierten que mantendrán sus protestas hasta obtener respuestas a sus demandas.
El conflicto se agravó tras el rechazo a la propuesta de incremento de 2.9 por ciento al sueldo tabular, pese a que el paquete original contemplaba un aumento global de 6.8 por ciento, incluida una prestación para vivienda. Los trabajadores exigen un incremento directo de 10 por ciento, mejores condiciones laborales, cambios en la representación sindical y la salida de Rafael Olivos Hernández, dirigente nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social.
Aunque el sindicato y la dirección del IMSS han anunciado que revisarán alternativas salariales, el desafío es convertir el diálogo en acuerdos concretos. La movilización también ha evidenciado diferencias entre algunos de sus representantes, pese al reciente llamado a la unidad nacional.
La promesa de modernización
En medio de las protestas, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió su proyecto de transformación del sistema sanitario con una frase que contrasta con las carencias denunciadas por trabajadores y pacientes:
“Y como decía el Presidente López Obrador, me canso ganso que vamos a modernizar todo el sistema de salud”, afirmó este domingo 18 de octubre durante un acto en Campeche. La mandataria planteó una transformación digital para reducir la burocracia y mejorar la distribución de insumos.
La digitalización puede contribuir a resolver problemas administrativos, pero no sustituye la necesidad de contar con medicamentos, personal suficiente e infraestructura funcional. La prueba de la modernización estará en los resultados que experimenten quienes acuden diariamente a clínicas y hospitales.
¿Por qué no mejoramos el sistema de Salud porque ni de chiste, ¡porque fue un chiste lo del sistema de Salud de Dinamarca! ¿Qué es lo que falta?, preguntó Azucena Uresti en su programa de Formula al director del IMSS, Zoé Robledo, quien prácticamente responsabilizó a los proveedores, de la crisis debido al incumplimiento en las entregas de insumos.
“Quienes no están cumpliendo son los proveedores en primer lugar, esa es la primera parte de la cadena, luego hay otros elementos que tienen que mejorar sus días de entrega, es decir, lo que llega al almacén y del almacén lo que se mueve a las unidades. Este es un proceso que ocurre todos los días por miles y miles y muchos lugares, ya que no tenemos un almacén central de donde sale todo.
A pesar de las promesas de la Presidenta de modernizar el sistema de Salud, nos topamos con la preocupante noticia de la cancelación de una licitación por aproximadamente 750 millones de pesos para adquirir 772 máquinas de anestesia. Según información publicada por Reforma, el procedimiento se suspendió al detectarse que las necesidades de equipamiento superaban las previsiones iniciales. La decisión genera dudas sobre los plazos para cubrir los requerimientos hospitalarios, particularmente ante la reducción presupuestaria prevista para contratar servicios externos de anestesia en 2027.
La cancelación no demuestra por sí sola que se hayan suspendido cirugías, pero obliga a esclarecer cómo garantizará el Instituto la disponibilidad de los equipos y si la nueva adquisición llegará oportunamente.
Los pacientes, en medio del conflicto
Mientras trabajadores, sindicato y autoridades negocian, los derechohabientes enfrentan las consecuencias potenciales de las deficiencias del sistema: recetas que no siempre pueden surtirse, demoras en consultas especializadas y procedimientos que requieren recursos e infraestructura disponibles.
José Gil Olmos puntualiza en reportaje de la revista Proceso, que estas fallas no pueden atribuirse indiscriminadamente al personal sanitario. Las condiciones laborales, la escasez de insumos y los problemas administrativos también inciden en la calidad del servicio. Las demandas de los trabajadores y el derecho de los pacientes a recibir atención digna no son incompatibles; ambos dependen del funcionamiento eficaz de la institución.
La crisis del IMSS se ha acumulado durante años, pero esa continuidad no exime a las autoridades actuales de corregir las deficiencias y rendir cuentas sobre sus decisiones. Las negociaciones salariales, la compra de equipos y la modernización digital necesitan metas, plazos y resultados verificables.
La megamarcha del miércoles será una nueva prueba de la capacidad de respuesta de las autoridades ante un conflicto que ya no puede reducirse a una diferencia salarial. La cuestión de fondo es si los anuncios gubernamentales se traducirán en mejores condiciones para el personal y una atención más oportuna para los derechohabientes.
Porque la transformación del sistema de salud no se mide por la contundencia de una promesa, sino por la capacidad de garantizar que los medicamentos lleguen, los equipos funcionen y los pacientes reciban la atención que necesitan.





