lunes, octubre 19

Quimera Metepec 2026 se despide entre música, arte y tradición

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El gobierno municipal mantuvo amplio operativo de seguridad constante durante todo el festival

Por Cony Citalán

Metepec despidió Quimera 2026 con una noche dedicada al romanticismo, las canciones que permanecen en la memoria y la convivencia en torno al arte. Las voces de Carlos Cuevas, Aranza y Carlos Macías marcaron el cierre musical de una edición que reunió distintas expresiones culturales y convirtió escenarios y espacios públicos en puntos de encuentro para habitantes y visitantes.

Durante toda la celebración, la seguridad fue una prioridad. La Policía Municipal, la Dirección de Gobernación y la Coordinación de Protección Civil y Bomberos mantuvieron presencia y labores de atención para orientar a los asistentes, responder ante cualquier eventualidad y procurar que las actividades transcurrieran en condiciones adecuadas. Este despliegue respondió a una de las prioridades de la administración del alcalde Fernando Flores Fernández: proteger a las familias y a quienes visitan el municipio.

El trabajo de los equipos operativos, incluidos los turnos prolongados durante las jornadas del festival, formó parte de la infraestructura necesaria para acompañar una celebración que congregó a miles de distintas edades.

Una fiesta para todos los públicos

La música fue uno de los grandes protagonistas de Quimera. Durante esta semana de celebración, en su momento El Gran Silencio imprimió energía al encuentro con una presentación que invitó al público a bailar y seguir el ritmo de su propuesta.

La programación también abrió espacio a expresiones escénicas diversas. El grupo de baile de salón Yemayá llevó al Teatro Quimera la elegancia del danzón, el tango y otros ritmos, con una presentación en la que destacaron la coordinación, el vestuario y la fuerza interpretativa.

El universo del pop coreano encontró su lugar con un espectáculo inspirado en el K-pop, mientras que el ballet infantil La Cenicienta, presentado por Arte en Danza, acercó a las familias a la danza mediante una puesta en escena de fantasía, color y movimiento.

Así, el festival tendió puentes entre generaciones y estilos: de las melodías románticas a los ritmos contemporáneos, pasando por las disciplinas escénicas que encuentran en el escenario una forma de expresión y encuentro.

Creatividad, artesanía y raíces culturales

La experiencia de Quimera también se extendió a las actividades participativas y al patrimonio artesanal. En los espacios de Quimeritas y el Mercado Artesanal, niñas, niños y familias exploraron el dibujo en un taller guiado por Omar Sebastián Bernal, donde la imaginación tuvo un lugar central.

Por su parte, el taller ambiental Pesca y recicla, impulsado por la Dirección de Medio Ambiente en Town Square Metepec, acercó a los más pequeños a la importancia del cuidado del entorno mediante una actividad lúdica.

La identidad local estuvo presente incluso en los detalles urbanos: los mosaicos elaborados con fragmentos de barro, cerámica y piedra que se encuentran incrustados en algunas calles del Pueblo Mágico, recuerdan la estrecha relación entre los materiales tradicionales y la creatividad artesanal que distingue a Metepec.

A esa riqueza se sumó la presencia de Oaxaca, cuyas calendas llenaron las calles de música, baile y color. Su pabellón, instalado en el Recinto Ferial, ofreció un acercamiento a la gastronomía, las artesanías y las tradiciones de esa entidad.

Con su diversidad de propuestas, Quimera 2026 concluyó como una celebración que vinculó espectáculos, formación artística, cultura popular y patrimonio. La despedida musical puso el acento en la emoción compartida, mientras el trabajo de organización, seguridad y atención contribuyó al desarrollo de las actividades.

Más que un telón final, el cierre de Quimera dejó en Metepec una celebración de la cultura en sus distintas formas: la que se escucha, se baila, se aprende y se reconoce en las raíces de una comunidad.

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