jueves, febrero 5

Adán y Marina del Pilar, en la mira de Washington: Riva Palacio. AL GRANO. Por Jesús López Segura

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Aspirante a la alcaldía de Atizapán por el Verde, Luis Montaño García, también bajo sospecha

La columna de hoy de Raymundo Riva Palacio retrata a Adán Augusto López y Marina del Pilar Ávila como dos piezas estelares del obradorismo que ya no brillan en Washington, sino que parpadean bajo la lupa del Departamento de Estado. Ambos enfrentan investigaciones de la administración Trump, pérdida de respaldo real en Palacio Nacional y un blindaje político que empieza a verse más como acto reflejo que estrategia.

En el caso de Adán Augusto, su salida de la coordinación de Morena en el Senado fue una renuncia “voluntaria” solo en el discurso: en los hechos, fue el sacrificio mínimo que Claudia Sheinbaum pudo ofrecer a EU sin desatar la furia de Palenque. Eso sí, el senador se fue, pero se llevó el fuero bien puesto, mientras en Estados Unidos ya revisan los bienes de él, su esposa, familiares y socios, con la posibilidad abierta de congelar activos.

Luis Montaño García, aspirante del PVEM para Atizapán, ligado a Adán Augusto y bajo la mira de EE. UU.

Y ahí aparece un nombre que incomoda: Luis Montaño García, empresario mexiquense, aspirante a alcalde de Atizapán por el Verde y socio financiero clave. Montaño ha hecho fortuna rentando patrullas y vendiendo vehículos especializados al IMSS, ISSSTE, CFE y gobiernos estatales. Para Washington no es un personaje menor: es un pájaro de cuenta, aunque oficialmente nadie explique por qué. El hilo conductor apunta a contratos millonarios en Michoacán, otorgados durante el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla, para equipar policías que —según inteligencia mexicana y estadounidense— trabajan más para el crimen organizado que para el Estado.

Mientras tanto, Marina del Pilar enfrenta un escenario aún más delicado según Riva Palacio: cancelación de visa, presión directa en mesas bilaterales de seguridad y la posibilidad —ya discutida— de pedirle licencia para abrirle una causa legal. Su nombre ha circulado en expedientes sobre financiamiento criminal de campañas, reacomodos de cárteles en Tijuana y vínculos con Sergio Carmona, el Rey del Huachicol. El respaldo presidencial hacia ella hoy parece más gesto que convicción.

Luis Montaño García (izquierda), aspirante del Verde para Atizapán y Pepe Couttolenc, ajonjolí de todos los moles

El texto deja una conclusión incómoda: Sheinbaum gobierna zigzagueando, cede lo indispensable, protege lo posible y espera que EU se conforme con señales. Pero Washington ya no mira solo a los políticos: mira a los empresarios que hicieron negocio con la seguridad pública, como Luis Montaño García, donde la línea entre proveedor del Estado y engrane del crimen se volvió peligrosamente borrosa.

En síntesis: Adán está cuidado, Marina está en la cuerda floja y Montaño es el nombre que conecta el dinero, los contratos y la sospecha. Y ese triángulo ya no se investiga en México, sino en Estados Unidos.

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