lunes, abril 27

El sobrino de Ojeda se dispone a cantar: García Soto. AL GRANO. Por Jesús López Segura

0
8

Según el columnista, Milei extraditará a Farías Laguna pero no a México, sino a Estados Unidos

La columna de Salvador García Soto (“La bomba argentina contra la 4T“. El Universal) no es precisamente sutil: plantea que lo de Fernando Farías Laguna no es un simple arresto en Argentina, sino una bomba de tiempo con metralla suficiente para perforar la narrativa completa de la llamada Cuarta Transformación. Y lo hace con una idea central que incomoda: esta vez el “asilo político” podría jugar en contra de quienes lo usaron como herramienta diplomática.

El texto dibuja un escenario donde Javier Milei no tiene ningún incentivo para devolver a México al personaje clave, sino todo lo contrario: convertirlo en testigo protegido y exprimirlo hasta la última gota de información. Porque si algo deja claro la columna es que el llamado “huachicol fiscal” —ese eufemismo elegante para un contrabando multimillonario de combustibles— ya no es un rumor doméstico, sino un expediente con tentáculos internacionales que interesa mucho al aparato judicial estadounidense.

Ahí es donde el tono mordaz de la columna referida encuentra su mejor filón: la ironía de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que repartía asilos como si fueran estampitas diplomáticas, ahora podría probar su propia medicina… pero en versión reforzada. Porque si en su momento México protegió a figuras como Jorge Glas o intentó hacer lo propio con Pedro Castillo, hoy Argentina podría hacer exactamente lo mismo, solo que con un ingrediente adicional: la colaboración con Estados Unidos.

García Soto sugiere, con ese filo que no corta pero raspa, que el verdadero valor de Farías Laguna no está en su captura, sino en lo que sabe: vínculos, omisiones, complicidades y, sobre todo, la posibilidad de escalar responsabilidades hacia figuras cercanas al poder. En ese tablero, nombres como Rafael Ojeda Durán dejan de ser piezas aisladas para convertirse en parte de una red que, de confirmarse, haría ver al huachicol tradicional como un negocio de barrio.

Y aquí está el golpe de fondo: si el “huachicol fiscal” resulta ser lo que todo el mundo piensa —un esquema tolerado desde las alturas del poder— entonces no estamos ante un escándalo más, sino ante el que podría disputarle el título al fraude gubernamental más grave en la historia del país.

El remate es casi operístico: Farías Laguna, lejos de México, protegido y con incentivos para entonarse, afinando la voz como tenor en temporada. Si decide cantar —y todo apunta a que tiene razones de sobra para hacerlo— no será un solo incómodo, sino un coro que podría desafinar a más de uno desde Palenque hasta Palacio Nacional.

 

Comments are closed.