Cae en Argentina el contralmirante Fernando Farías Laguna. AL GRANO. Por Jesús López S.

Es una pieza clave del huachicol fiscal, pero en México siguen intocables los peces gordos
Fernando Farías Laguna, sobrino del exsecretario de Marina Rafael Ojeda Durán, no es un operador menor: es señalado como presunto líder de una red de contrabando de hidrocarburos que, bajo el esquema del llamado huachicol fiscal, habría evadido impuestos millonarios simulando importaciones como “aditivos”. Un mecanismo sofisticado, sistemático y, sobre todo, profundamente rentable, presuntamente usado para financiar campañas políticas de Morena.
Y, sin embargo, lo verdaderamente inquietante no es su captura —que ocurre, por cierto, fuera del país y tras haberse dado a la fuga con documentos falsos—, sino la dimensión incompleta de la justicia mexicana.
Porque si algo ha dejado claro este caso es que el huachicol fiscal no es obra de un par de hermanos. Se trata, según las propias autoridades, de una red donde convergen funcionarios, empresarios y operadores logísticos ligados al crimen organizado. Una maquinaria compleja que difícilmente pudo operar sin protección política, sin complicidades institucionales y sin beneficiarios de alto nivel.
La pregunta es inevitable: ¿dónde están los demás?
¿Por qué, si estamos ante uno de los esquemas de evasión fiscal más grandes en la historia reciente del país, las detenciones no alcanzan a los verdaderos beneficiarios del negocio? ¿Quiénes autorizaron, toleraron o simplemente voltearon a otro lado mientras millones —o miles de millones— se esfumaban del erario?
La captura de Farías Laguna en Argentina no debería celebrarse como un triunfo aislado, sino asumirse como una señal incómoda: la justicia mexicana sigue llegando tarde, fragmentada… y, sobre todo, selectiva.
Porque mientras un contralmirante cae en el extranjero, los peces gordos del huachicol fiscal —los que diseñan, financian y protegen estas redes— siguen nadando tranquilamente en aguas nacionales. Y eso, más que cualquier fuga con pasaporte falso, es lo que verdaderamente debería preocupar.





