martes, junio 9

Acusa Sheinbaum a Salinas Pliego de promover la violencia. AL GRANO. Por Jesús López Segura

0
33

Una causal para cancelar concesiones televisivas es, precisamente, promover la violencia

La presidenta Claudia Sheinbaum reprodujo este lunes, durante su conferencia mañanera, un fragmento de la ahora célebre entrevista entre Adela Micha y Ricardo Salinas Pliego. Según la interpretación presidencial, el empresario hizo un llamado a la violencia. Lo curioso es que la mandataria pareció especialmente indignada no por tratarse de un concesionario de televisión abierta, sino porque —según sus propias palabras— se trata de un empresario.

¿En qué quedamos? ¿Los dirigentes de la CNTE, a quienes la propia Presidenta acusó de estar financiados por intereses ajenos, sí pueden convocar movilizaciones que paralizan ciudades, bloquean carreteras y cercan y destruyen edificios públicos, pero Salinas Pliego no puede hablar de protestas más “rudas” porque es empresario?

“No tengo pruebas, pero digo que sí los extremos se juntan”, afirmó la mandataria. Y abundó:

“Vamos a sumar uno más uno (…) como un empresario llama a la violencia y al mismo tiempo las personas que están aquí en el centro de la ciudad, y algunos vehículos que venían a la ciudad, encuentras que hay artefactos explosivos en un vehículo… entonces los extremos se juntan”.

Es decir, la mandataria reconoce no tener pruebas, pero de todos modos sugiere una relación entre las declaraciones de Salinas Pliego y personas vinculadas al conflicto magisterial que presuntamente transportaban explosivos y están financiados por intereses ajenos.

Ahora bien, esto fue textualmente lo que dijo el dueño de TV Azteca en la entrevista ahora famosa gracias a la promoción presidencial:

“Pero va a tener que ser otra cosa más ruda. Sí, por ejemplo, a lo mejor es necesario hacer una huelga en cierto momento”.

—¿Convocarías a eso?

“A lo mejor. A lo mejor es necesario hacer presencia física y bloquear los accesos. Nada de que manifestación de blanco y pacífica. Eso vale madre. Ya lo hicieron y no sirve para nada… Es más rudo”.

Más allá de la valoración política que cada quien haga de esas palabras, pronunciadas no en televisión abierta, sino en un programa de Internet nada atípico como aquel en que insultan abierta y cotidianamente a la mandataria, existe un hecho jurídico innegable: la legislación mexicana en materia de telecomunicaciones y radiodifusión prohíbe expresamente la transmisión de contenidos que promuevan o hagan apología de la violencia en las concesiones televisivas que explotan el espacio radioeléctrico que es propiedad de la Nación.

La ley contempla incluso la revocación de concesiones cuando se incurre en faltas graves relacionadas con el uso del espectro radioeléctrico. Entre las principales causales se encuentran:

Promover o hacer apología de la violencia.
Perder la nacionalidad mexicana o solicitar protección de gobiernos extranjeros.
Difundir propaganda política de gobiernos extranjeros fuera de los casos permitidos.
Utilizar las frecuencias para fines distintos a los autorizados.
Casos relacionados con seguridad nacional o interés público.

Ahora que se ha puesto tanto de moda hablar de defensa de la “soberanía”, la revocación de una concesión constituye la sanción más severa que puede imponer el Estado a un concesionario de radio o televisión que viole normas perfectamente definidas.

Por ello resulta llamativo que, si la Presidenta está convencida de que Ricardo Salinas Pliego incurrió en una conducta tan grave como promover la violencia, no haya instruido a las autoridades competentes para iniciar el procedimiento correspondiente.

Porque las posibilidades son solamente dos:

O bien existen elementos suficientes para sostener una acusación de esa magnitud y entonces debería actuarse conforme a Derecho.

O bien no existen tales elementos, y entonces la acusación lanzada desde el púlpito presidencial no pasa de ser una insinuación política dirigida contra uno de sus adversarios más visibles.

Lo que resulta difícil de justificar es una tercera vía: acusar públicamente a alguien de promover la violencia y sugerir vínculos con personas que transportaban explosivos, admitiendo al mismo tiempo que no existen pruebas para sostener semejante señalamiento.

Si Claudia Sheinbaum realmente cree que Ricardo Salinas Pliego utiliza una concesión pública para incitar a la violencia, como de hecho lo hace a diario no solo en la barra informativa de TV Azteca y sus otros canales, sino hasta en la barra de entretenimiento, la ley le ofrece mecanismos para actuar.

Si no piensa utilizarlos, quizá debería ser más cuidadosa al formular acusaciones que ni siquiera ella misma afirma poder demostrar, aunque insista en que lo dice “de manera muy responsable”.

 

Comments are closed.