miércoles, mayo 27

La “Ley Monreal” ¿blindaje electoral para el narcopoder? AL GRANO. Por Jesús López Segura

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Frenar precandidatos impresentables, o blindarlos con el pretexto de “injerencia extranjera”

La llamada Ley Monreal parece confeccionada con un propósito muy específico: neutralizar los eventuales efectos de la Ley Sheinbaum”, esa iniciativa que pretende impedir el registro de candidatos con antecedentes oscuros rumbo a la elección intermedia del próximo año y, sobre todo, hacia la sucesión presidencial de 2030.

Ambas iniciativas —discutidas en paralelo en el Congreso de la (Des)Unión— exhiben, ya sin posibilidad de disimulo, los jaloneos entre Palacio Nacional y La Chingada” . La primera, el intento de establecer un cedazo para filtrar criminales con aspiraciones políticas, es impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La segunda, enviada desde Palenque a través de Ricardo Monreal, entra en abierta contradicción con aquella: su verdadero objetivo parece ser anular elecciones en las que se perciba “intervención extranjera”; es decir, cualquier presión diplomática, política o judicial, proveniente de Washington, orientada a limpiar de narcopolíticos el escenario mexicano.

En ese contexto, no resulta extraño el arranque furibundo de Guadalupe Taddei contra la iniciativa presidencial. Su reacción reflejó, sin demasiados rodeos, la línea dictada desde Palenque: sabotear cualquier intento de Sheinbaum por marcar distancia del legado obradorista. Y, de paso, volvió a exhibir la ya inocultable inclinación de López Obrador a proteger a personajes impresentables mientras obliga a Sheinbaum a envolverse en discursos de soberanía nacional.

Porque las contradicciones saltan a la vista.

Si el INE —según alegó Taddei— no puede fungir como ministerio público para valorar antecedentes criminales y obstaculizar el registro de precandidatos sospechosos, ¿por qué sí podría erigirse en tribunal geopolítico con facultades para juzgar a gobiernos extranjeros y anular elecciones?

¿Por qué el árbitro electoral “no debe involucrarse en disputas políticas”, pero sí estaría autorizado para intervenir en confrontaciones diplomáticas internacionales?

La incongruencia es tan grotesca que parece escrita por un guionista de sátira tropical.

Durante la conferencia de prensa de ayer, en la que Monreal y sus aliados defendían su iniciativa, el periodista Francisco Garfias les recordó una verdad incómoda: que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación está prácticamente en manos de Morena, lo cual alimenta la sospecha de que la facultad de anular elecciones por “injerencia extranjera” terminaría utilizándose, en realidad, como un garrote contra la oposición.

Ahí terminó el buen humor de Monreal. El zacatecano, que segundos antes elogiaba al reportero de Excélsior, dio abruptamente por concluida la conferencia, visiblemente irritado y descalificando a quien acababa de formular la pregunta prohibida. Porque hay verdades que el régimen tolera… hasta que alguien las pronuncia en voz alta.

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