Alberto Anaya respalda pugna de Reginaldo con Morena. AL GRANO. Por Jesús López Segura

Oficialmente, el PT acusa a Morena de “sobrado” al incumplir acuerdos sobre encuestas espejo
La alianza oficialista empieza a mostrar sus costuras. El Partido del Trabajo acusa a Morena de hacer a un lado los acuerdos para elegir candidatos a las gubernaturas y sustituir las encuestas pactadas por mediciones hechas a la medida.
El desmentido apunta directamente a Ariadna Montiel: mientras la dirigente morenista aseguró que sí se realizaron las llamadas encuestas espejo solicitadas por el PT y el Verde, los petistas sostienen que esas mediciones simplemente no se han hecho. Las encuestas realizadas, afirman, fueron exclusivamente de Morena y falta la segunda ronda en la que deberían participar sus propios aspirantes.
Tampoco se instalaron, según el PT, la mesa técnica para definir la metodología ni la mesa jurídica para los coordinadores, y el cronograma prometido quedó, como tantos acuerdos de la política mexicana, en algún cajón convenientemente olvidado.
El mensaje de Alberto Anaya es claro: el PT mantiene su respaldo a Claudia Sheinbaum, pero la unidad de la coalición no puede depender de que Morena primero acuerde las reglas y después decida jugar solo.
Así, la coalición que presume unidad comienza a exhibir algo bastante menos solemne: Morena quiere poner la candidatura y, aparentemente, también las reglas, los encuestadores y hasta el resultado. El PT, por lo visto, acaba de descubrir que en esta alianza hay partidos… pero solo uno manda.
La respuesta de Ariadna Montiel no se hizo esperar. En entrevista con “Los Periodistas” de SinEmbargo, siembra una idea central, pero en forma por demás ambigua: Morena quiere conservar al PT como aliado, dice, pero si los petistas toman su propia ruta, el reencuentro futuro dependerá de que sigan siendo una fuerza de izquierda y mantengan coincidencias con la 4T.
Una doble condición que no se le exige al Verde, por ejemplo, puesto que nadie en su sano juicio podría decir que los tucanes sean una fuerza de izquierda y ni siquiera tienen muchas coincidencias con la 4té.
En la entrevista referida, Montiel atribuye las diferencias actuales a los procesos de selección rumbo a 2027 y señala que el PT y el Verde no siempre han acompañado las iniciativas de Morena. Sin embargo, insiste en que la prioridad es mantener la coalición y evitar una ruptura que pueda beneficiar a la oposición.
En suma, más que una ruptura declarada, la entrevista exhibe una alianza bajo revisión: Morena ofrece diálogo y unidad, pero al mismo tiempo coloca al PT ante una especie de examen ideológico. El subtexto parece sencillo: pueden irse por su cuenta, pero para volver a coincidir tendrán que demostrar que siguen siendo de izquierda.
El petista más lúcido por estos días de confrontación tribal ha sido el coordinador de los diputados de su partido en la Cámara baja, Reginaldo Sandoval, quien ha acusado a los morenistas de “sobrados” y les ha recordado que sin su apoyo AMLO no habría prosperado y Morena podría perder hasta 12 gubernaturas, todo ello aparentemente por la libre, antes del espaldarazo de Alberto Anaya.
Reginaldo no se anda por las ramas. Aparte de sus arduas tareas en la coordinación diputadil y los dimes y diretes con los líderes más conspicuos de Morena a nivel nacional, logra la memorable hazaña de mantener a raya al sobradito ex cacique petista del Estado de México, Oscar González Yáñez. Ufff.





