martes, octubre 6

Detienen a “El Tanque”, presunto socio de los hermanos Olán. AL GRANO. Por Jesús López Segura

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Amílcar describe con singular desenfado a los integrantes del CJNG como “compas” de su hermano

La detención de Iván Cazarín Molina, “El Tanque”, presunto operador regional del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y cercano a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, vuelve a colocar a Amílcar Olán y a su entorno en el centro de una incómoda trama de presuntos vínculos entre negocios, tráfico de influencias y crimen organizado.

De acuerdo con la investigación difundida por Latinus y retomada por El Universal, existen audios en los que Luis Alberto Olán, hermano de Amílcar, presume su cercanía con “El Tanque” y explica cómo esa relación habría servido para detener la extorsión contra el propietario de una mina en Veracruz. En otra conversación, Amílcar asegura que su hermano “maneja todo eso” y que conoce a integrantes del grupo criminal.

El dato adquiere especial relevancia porque “El Tanque” no aparece precisamente como un delincuente menor: las autoridades lo vinculan con investigaciones por homicidio, extorsión, secuestro, robo de hidrocarburos, lavado de dinero y narcotráfico. Y un especialista citado por El Universal lo identifica como una presunta conexión entre el CJNG y la red de socios de Andy López Beltrán.

Aquí aparece la paradoja política: mientras se acumulan reportes periodísticos, audios y actuaciones oficiales que rozan el entorno empresarial de los hijos de AMLO, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que no se investiga a Andy ni a Adán Augusto por el caso del huachicol fiscal. Al mismo tiempo, respecto de Amílcar Olán, la propia Presidenta afirmó que “todo se investiga” y confirmó que Hacienda y la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno poseen información sobre el empresario.

Así, el expediente parece tener una curiosa geometría: se investiga todo, pero no necesariamente a todos los que aparecen en la fotografía. Y de nueva cuenta parece perfilarse a Amílcar Olán como “chivo expiatorio” para lavarle la cara a Andy.

Mientras “El Tanque” enfrenta ahora a la justicia mexicana y eventualmente podría convertirse en objetivo de una solicitud de extradición estadounidense, la pregunta inevitable permanece flotando sobre el caso: si las investigaciones alcanzan a los operadores, empresarios y presuntos intermediarios, ¿hasta dónde llegará la cadena de responsabilidades?

Porque una cosa es afirmar que no existen investigaciones contra los hijos del expresidente y otra muy distinta es que, alrededor de ellos, sigan apareciendo nombres, negocios, audios y presuntos vínculos criminales que obligan a formular precisamente las preguntas que la política preferiría evitar.

En materia de transparencia, el problema no es solamente lo que se investiga. También resulta revelador quién queda fuera de la investigación.

En suma: La detención de “El Tanque”, presunto jefe regional del CJNG y cercano a “El Mencho”, vuelve a poner sobre la mesa los audios en los que Luis Alberto Olán presume conocerlo y hasta haber utilizado esa relación para frenar una extorsión. En otra grabación, su hermano Amílcar describe con singular desenfado a los integrantes del cártel como sus “brothers” y “compas”.

Y aquí aparece la peculiar lógica de la Cuarta Transformación: todo se investiga, siempre que la investigación no llegue demasiado cerca de la cúspide.

Quizá por eso la pregunta ya no sea solamente qué tan cerca estaba “El Tanque” de la red de Amílcar Olán. La pregunta incómoda es otra: ¿Cuántos “Tanques” tienen que aparecer en los expedientes para que el “no se investiga” deje de ser una coartada y empiece a parecer una explicación?

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