viernes, junio 21

Abre sección AMLO en La Mañanera para “dar seguimiento” al juicio de García Luna

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Dice que no confía en la difusión que harán los medios masivos. Por Jesús López Segura

LA VERSIÓN NO OFICIAL. Por Jesús López Segura

 

El Presidente López Obrador expresó su intención de dar un seguimiento diario, en La Mañanera, al juicio iniciado ayer en una corte de Nueva York contra Genaro García Luna, quien fuera el brazo derecho, en materia de Seguridad, del expresidente Felipe Calderón, refugiado hoy en España, bajo el cobijo de grupos conservadores del país ibérico.

El motivo de este interés en la difusión del caso -que hoy se limitó a que Jesús Ramírez leyera, con dificultad analfabeta, la nota respectiva del diario oficialista La Jornada-, según expresó el mandatario, es que “no confía” en la “objetividad” de medios masivos que solo se dedican a editorializar en contra de su gobierno y callaron cuando García Luna hacía de las suyas.

¿Y por qué no ha revisado las concesiones televisivas y radiofónicas de quienes las explotan para engañar masivamente -según él mismo jura y perjura- al pueblo propietario soberano de ese espacio radioeléctrico concesionado?

El segundo problema que advierto como analista de prensa en estos planteamientos presidenciales es que, a todas luces, quien se dedica a diario a editorializar es el mismo Presidente, convencido de que anda de la mano con la verdad absoluta, por lo que ha exigido a la prensa que tomen partido en favor de sus prejuicios mesiánicos -y podríamos decir megalómanos- según los cuales él es un héroe de la talla de Francisco Madero y, por tanto, los periodistas tienen la obligación histórica de tomar partido por su causa, como le exigía Carlos Fuentes a los intelectuales en la época de Luis Echeverría.García Luna, Calderón, Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño

López Obrador ya condenó a quien está siendo sometido a juicio, en Estados Unidos porque el él no se atreve a juzgar aquí a ningún pez gordo de los que detracta a diario en sus peroratas interminables, repetitivas y profundamente aburridas para quienes esperamos más acción en contra de los corruptos y menos palabrería.

Ha repetido hasta la náusea que lo suyo no es la venganza y por eso no ha querido que se juzgue a los ex presidentes que -según él mismo afirma- saquearon al país -más incluso que en los 3 siglos de dominación colonial española-, robaron elecciones, asesinaron a opositores y patearon el avispero dando pie a un genocidio que prevalece hasta nuestros días.

El ruido que promueve a diario en sus soliloquios disfrazados de “conferencia de prensa”, en donde afirma que ya no hay impunidad “como antes”, mientras defiende a una plagiadora colada en la Suprema Corte a sugerencia suya, o protegió a un presunto violador como candidato al gobierno de Guerrero, o mete las manos en el fuego por un personaje tan siniestro como el fiscal Gertz Manero, a quien le deseamos pronta recuperación para ver si así tiene la fuerza de arrepentirse de haber traicionado al pueblo de México y renuncia a un puesto que solo ha usado para sus venganzas personales, y para denigrar el concepto de justicia hasta niveles execrables.

Todos sabemos que García Luna es un campeón mundial de la corrupción, pero también sabemos que su nefasta labor hubiera sido imposible sin el respaldo incondicional de su jefe, el hipócrita expresidente Calderón. ¡Hasta los panistas se sonrojan cuando escuchan las fechorías de ese par de burócratas delincuentes!

AMLO

No necesitamos que narcotraficantes caídos en desgracia vayan a ratificar que le entregaban sobornos estratosféricos, ni tenemos por qué -a menos que nos encante el morbo- dar seguimiento a los alegatos de los defensores que desde luego, argumentarán que esos testigos se vengan de que García Luna los metió a la cárcel.

López Obrador y Gertz Manero tuvieron la oportunidad histórica de recabar las innumerables pruebas, sólidas, contantes y sonantes, que abundan debajo de cada piedra sobre la corrupción frenética de Peña y Calderón, pero decidieron brindarles una impunidad absoluta. ¿Por qué?

Solo los muy limitados en su capacidad de observación se tragan el cuento de que la mejor garantía de que sus abominables crímenes no se repitan, es mirar hacia adelante y omitir las “venganzas” judiciales. ¿Piensa don Andrés, con todo respeto, que todos los mexicanos somos estúpidos?

¿Cree que olvidaremos algún día lo que acaba de declarar, en el sentido de que apoya a los pobres no porque los ame -como predica a diario- sino porque ésa es la mejor garantía de que lo defiendan?

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