sábado, marzo 2

Las ternas de don Andrés. LA VERSIÓN NO OFICIAL. Por Jesús López Segura

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Se ve muy mal que trate de imponer incondicionales en la Corte

Anunció don Andrés esta mañana que en la nueva terna para ocupar el privilegiado cargo de ministra de la Corte, repiten las hermanas de la secretaria de Gobernación y del jefe de Gobierno, Bertha Alcalde Luján y Lenia Batres, respectivamente, junto con otra nueva que sustituye a su consejera jurídica. Se trata de Eréndira Cruzvillegas Fuentes, jefa de la unidad de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Cultura.

Todo el mundo sabe que los senadores fieles al obradorismo se inclinarán por la hija de Bertha Luján, quien no solo obtuvo la mayor votación en la terna anterior, sino que representa un claro riesgo de provocar el enojo de las más altas autoridades del país, hacia quienes voten por otra opción.Familia Alcalde Luján

Don Andrés ve este proceso -de imponer incondicionales, resquebrajando, así, el sabio sistema de contrapesos-, como lo más natural del mundo. Reconoce que propone a sus allegadas y se dice decepcionado de quienes impuso anteriormente y no votan como borregas en favor de sus iniciativas, ocurrencias y, a menudo, caprichos.

Él está convencido de que, “dado que encabeza un movimiento histórico de la talla de la Independencia, la Reforma y la Revolución mexicanas”, todos los hombre y mujeres de bien estamos obligados a respaldarlo incondicionalmente, desde cualquier trinchera donde ejerzamos nuestras actividades profesionales, especialmente desde el periodismo. En este campo incluso disfruta mucho las manifestaciones de culto a su personalidad con las que lo halagan personajes tan abyectos y despreciables como el lambiscón número uno del país, Lord Molécula.AMLO y Lord Molécula

Cualquiera que se aparte de esa “obligación moral ineludible” es considerado poco menos que un traidor a la patria, y no hay poder humano que desvíe a don Andrés de ese convencimiento inapelable. O se está con él, independientemente de que se arrastren antecedentes de ladrón y corrupto, o se está en contra, aunque se trate de personas que comparten los principios esenciales de la 4té, pero no la forma precisa en que el mandatario trata de imponerlos.

Vale más “el licenciado Peña Nieto“, uno de los más corruptos neoliberales salvajes, responsable quizá del mayor saqueo desde la etapa colonial, y de hechos criminales como el Atencazo y Ayotzinapa o Tlatlaya, que un luchador social como Hipólito Mora que se jugó y perdió la vida en defensa de su comunidad, ante el rotundo fracaso de la política de abrazos y no balazos.AMLO y Peña Nieto

El espíritu de nuestras leyes señala que el jefe del Ejecutivo, elegido democráticamente, envíe a los senadores, que representan el sentir de todos los ciudadanos del país, una terna de personas que cumplan escrupulosamente con las cualidades conjuntas de ser expertas en temas constitucionales, al mismo tiempo que gocen de gran prestigio social como juristas de muy alto nivel, e independientes de cualquier inclinación política. Eso es lo idóneo, por muy difícil que resulte encontrar semejantes lumbreras en la vida real.

Ahora bien, mientras más civilizado y respetuoso de la voluntad popular sea un mandatario, más se apegará a ese espíritu, por mucho que sepa que semejantes monstruos de la legalidad rara vez se encuentran en una sociedad tan compleja, pletórica de mediocridad y luchas fratricidas y mezquinas. Pero al menos lo intentan o, los más hipócritas -que abundan en la fauna política mexicana- simulan apegarse a esos principios sustantivos de nuestra democracia, aunque en lo oscurito impongan a sus cuadros.SCJN

Pero don Andrés se ufana públicamente de su propia intención de imponer incondicionales obedientes, y no porque sea un dictador en ciernes, como podría pensarse, a primera vista, ante un comportamiento que raya, de forma tan abierta, en el cinismo. No. Él lo hace porque no hay poder humano que le haga entender que no es un mesías infalible, sino simplemente el líder indiscutible de un movimiento político exitoso que, por lo mismo, debería ser irrestrictamente respetuoso respecto de quienes piensan diferente y gobernar para todos, no solo para quienes se rinden en el culto a su controvertida personalidad.

Aunque usted no lo crea, esta crítica bienintencionada me convierte en uno de los mejores amigos de don Andrés, porque muchos de quienes le rodean y lo idolatran pueden resultar, en realidad, sus peores enemigos, porque no le advierten de sus tremendos desfiguros. Les da pánico mencionarle que anda caminando desnudo por los pasillos de Palacio Nacional.

 

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