FIFA cancela 40% de reservaciones hoteleras en la Ciudad de México por el Mundial de Futbol

Sheinbaum niega que sean “terrorismo” las reacciones del CJNG tras la muerte de El Mencho
Por Jesús López Segura
Mientras el país todavía huele a pólvora tras el abatimiento de “El Mencho” —con bloqueos, incendios de vehículos y ciudades sitiadas como postal de guerra irregular—, en Palacio Nacional se insiste en que aquí no hay terrorismo, apenas “reacciones”. Todo bajo control. Todo normal. Nada que ver.
El problema es que el mundo no siempre comparte la serenidad discursiva de Claudia Sheinbaum.
En silencio, sin conferencia mañanera y sin adjetivos épicos, la FIFA canceló el 40% de las habitaciones que tenía bloqueadas en hoteles de la Ciudad de México rumbo al Mundial 2026. Traducido: de casi 2 mil cuartos apartados para junio, 800 desaparecieron del radar.
Ochocientas habitaciones no se esfuman por casualidad.
Según explicó Alberto Albarrán Leyva, director de la Asociación de Hoteles de la capital, las cancelaciones comenzaron hace un mes, de manera gradual y, sobre todo, sin explicación oficial. El corte al 3 de marzo confirmó el recorte. Y aunque el trámite fue “entre particulares”, como subrayó con cuidadoso esmero el representante hotelero, la pregunta flota en el aire con la densidad de una neblina: ¿qué vio —o qué evaluó— la organización internacional para reducir casi a la mitad su previsión de hospedaje?
Porque mientras el discurso oficial descarta cualquier vínculo con la violencia posterior a la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, los hechos recientes cuentan otra historia: bloqueos carreteros coordinados en varios estados, incendios, ataques simultáneos. Si eso no alcanza la categoría de terrorismo en el diccionario presidencial, al menos sí activa alarmas en cualquier comité organizador que mueve millones y gestiona riesgos globales.
Pero aquí la narrativa va por otro carril. Se nos dice que no hay relación. Que la ciudad está lista. Que todo está preparado. Que incluso es una “oportunidad comercial”, porque ahora esos cuartos podrán venderse directamente al público. Optimismo empresarial frente al silencio institucional.
Cuestionada esta mañana sobre la cancelación masiva de reservaciones hoteleras para el Mundial, Sheinbaum prometió, como de costumbre, que se investigará y se dará una respuesta luego. Y ahí radica la confusión inaudita: mientras el gobierno se niega a llamar a las cosas por su nombre, el mercado global sí hace sus cálculos. La FIFA no organiza torneos con base en discursos sino en matrices de riesgo. No reacciona a calificativos, sino a escenarios.
La Presidenta puede sostener que no hubo terrorismo tras la caída del líder del CJNG. Puede minimizar los desmanes como episodios aislados relacionados con delitos específicos —ajenos al “terrorismo”— relativamente menores. Puede insistir en que todo está bajo control. Pero cuando 800 habitaciones se evaporan sin explicación, lo que se esfuma no es sólo el inventario hotelero: es la confianza.
Y el Mundial, guste o no, se juega también en esa cancha invisible donde la percepción pesa tanto como los goles.





