Sheinbaum salió corriendo a Palenque ¿a consulta? AL GRANO. Por Jesús López Segura

A tres cuadras del hotel donde se hospedó está La Chingada, que fue cubierta con plásticos negros
Hace apenas unos días, la presidenta Claudia Sheinbaum prácticamente se burló de los “comentócratas” que consideramos que es víctima de un maximato operado desde Palenque. Pero bastó con que estallara la crisis con Estados Unidos por la petición de extradición del gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya para que la mandataria saliera, literalmente corriendo, hacia ese mismo punto neurálgico del poder informal.
Allá, arriba del escenario, pronunció discursos de corte nacionalista —de esos que tanto le gustan a Andrés Manuel López Obrador— adornados con frases grandilocuentes como aquella de que “los mexicanos somos mucha pieza”. Pero abajo del templete ocurrieron cosas que sólo los ciegos —o los complacientes— se niegan a ver.
Resulta que la presidenta se hospedó en el hotel Mundo Maya Palenque, ubicado a tres cuadras de La Chingada, el mítico rancho de López Obrador, el cual, de manera por demás sospechosa, fue cubierto en su totalidad con plásticos negros para impedir cualquier visibilidad de lo que ocurría en su interior, según relataron fuentes anónimas a Proceso.
Y claro, cualquier mal pensado podría especular —con cierto sentido del humor negro— que los mismos “amiguitos” expertos en túneles bien pudieron haber construido uno entre el hotel y el rancho, para permitir encuentros discretos sin la incómoda presencia de la prensa.
DE MESERA A GOBERNADORA
El caso es que, esa misma noche, el gobernador —quien horas antes había asegurado que no pediría licencia— terminó haciéndolo. Su lugar fue ocupado por una “meserita de una lonchería” -como el mismo exgobernador la llamó durante un evento oficial en abril de 2025- que llegó a su primer cargo de elección popular mediante una tómbola y que, posteriormente, fue impulsada por Rocha a la Secretaría General de Gobierno.
Ese trampolín la catapultó a la gubernatura en una de las carreras políticas más vertiginosas —y difíciles de justificar— de la historia reciente. Eso sí, perfectamente alineada con la receta obradorista: 90% de lealtad y 10% de capacidad.
La fórmula quedó evidenciada desde el primer instante de su mandato, cuando la hoy gobernadora expresó su solidaridad con el ahora exmandatario sinaloense, en lugar de marcar distancia frente a acusaciones de tal gravedad.

El caso recuerda al de la sustituta del presidente municipal de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil: una excajera bancaria convertida en alcaldesa de uno de los municipios más inseguros, no sólo del país, sino del mundo.
Mientras tanto, el exgobernador —acusado por autoridades estadounidenses de estar presuntamente vinculado con el crimen organizado, de facilitar el tráfico de grandes cantidades de droga hacia los Estados Unidos y de permitir el financiamiento ilegal de campañas políticas— ya no cuenta con fuero.
El escenario es predecible: o huye para evitar enfrentar la justicia, o su destino podría sellarse antes de que tenga oportunidad de hablar.
Mientras tanto, se especula de lo lindo sobre quiénes pueden ser los siguientes en la lista y se arman quinielas en todo el país, a semanas del mundial. Las principales apuestas giran en torno al hecho previsible de que Donald Trump pueda ser destituido del cargo por un agravamiento mayor de su incipiente pérdida de la razón, ya bastante evidente, antes de que pueda echarles el guante a tres gobernadores: los de Sonora, Tamaulipas y Baja California; a Adán Augusto López Hernández y, ¿por qué no? al propio jefe político de todos ellos. Ya veremos.
P.D. Sugiere Salvador García Soto en su columna de El Universal que el senador Enrique Inzunza Cázarez se prepara para cantar como jilguero en calidad de testigo protegido en Estados Unidos.





