jueves, mayo 21

Orejas de burro al Teacher López Dóriga. LA VERSIÓN NO OFICIAL. Por Jesús López Segura

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Dice que Horacio Duarte “saltará” a una diputación para tirarle a la gubernatura mexiquense

Joaquín López-Dóriga dijo ayer en sus redes sociales, textualmente, lo siguiente:

“En la política hay pocas lealtades, cuando las hay, claro. Y así vemos muchos casos. Ahora estamos viendo cómo poco a poco han ido y van saltando del barco de Delfina Gómez Álvarez, los suyos.

Higinio Martínez Miranda lo hizo primero porque rompió con ella, ahora lo seguirá Horacio Duarte Olivares, que es el secretario general de Gobierno, que dicen, es quien en realidad gobierna, quien ya aseguró, al menos, un lugar número tres en la lista de diputados plurinominales para el año que viene.

¡Ah, qué don Joaquín! En otros tiempos, el mítico comunicador no daba paso sin huarache y sus predicciones políticas atinaban, por lo general, en el blanco. No porque sus artes prospectivas o adivinatorias fueran infalibles —o mínimamente respetables—, sino porque contaba con el respaldo de fuentes privilegiadas en las altas esferas del oficialismo prianista. No es el caso ahora.

Alguien de la gradería le soltó por ahí al Teacher que don Horacio Duarte Olivares buscaría una diputación plurinominal por Morena el año entrante y él, ya sin acceso a las fuentes oficiales de antaño, se hizo bolas y concluyó que tal movimiento obedecería a la presunta intención de Duarte de suceder en el cargo a la maestra Delfina Gómez Álvarez. Craso error.

Es un disparate analítico pensar siquiera que alguien sacrificaría la posición de secretario general de Gobierno —desde donde el propio López Dóriga asume que Duarte es quien realmente gobierna la entidad— para irse a la aventura de una diputación pluri desde la cual, supone el Teacher, construiría una candidatura a la gubernatura. Tal hipótesis tendría sentido si Duarte no hubiera sido ya diputado federal, diputado local y presidente municipal; es decir, si necesitara un cargo de elección popular como requisito para aspirar a gobernador.

Quizá Duarte, efectivamente —aunque ahora lo niegue—, sí busque una diputación. Pero no como trampolín para la grande, porque ya cuenta con una posición mucho mejor, sino por el fuero que podría representar si la persecución política contra los relacionados (nótese que no digo “implicados”) en el huachicol fiscal se recrudece, como todo indica sucederá. Y no digo tampoco que él haya participado en el fraude fiscal más grande de la historia contemporánea del país, lo que afirmo es que difícilmente se le postularía a un cargo tan importante con el antecedente de haber dirigido Aduanas en la época del huachicol fiscal, porque como candidato se volvería blanco de ataques inmisericordes, por muy inocente que fuera.
Ya la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo empezó a cerrarles la puerta en las narices a los aspirantes a puestos de elección popular con antecedentes de complicidad con narcoterroristas, a través la nueva ley que pondrá a trabajar al INE en ese patriótico sentido. Ya la embajada norteamericana —según afirma Salvador García Soto en su columna de hoy en El Universal—, empieza a advertirles a los verde ecologistas que tengan cuidado en relacionarse con sospechosos de narcoterrorismo.

La misma Presidenta Sheinbaum no tuvo empacho en recortarle poder al hermano postizo de don Andrés en el Senado, aunque le permitiera —como cortesía hacia el expresidente— conservar el fuero senatorial. No tengo la menor duda de que doña Claudia —la misma que palomeó al doctor Higinio Martínez Miranda como vicecoordinador de los senadores morenistas— le permitiría también a Duarte, como deferencia hacia don Andrés, hacerse de un fuero como diputado. Pero hasta ahí.

La respuesta de Horacio Duarte Olivares a los disparates de López Dóriga fue, según un medio digital local, la siguiente:

“En el Estado de México no hay barcos, don Joaquín. Pero, a propósito de la metáfora, le aclaro que donde manda capitana no gobierna marinero. Aquí seguimos firmes a bordo del tren de la transformación que conducen la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Delfina Gómez”.

Quien piense que todavía vivimos en los tiempos en los que los deseos de Andrés Manuel López Obrador eran órdenes y que, en consecuencia, podía imponer por simple capricho a personajes como Cuitláhuac García Jiménez, Cuauhtémoc Blanco Bravo, Alfredo Ramírez Bedolla, Alejandro Armenta Mier o Rubén Rocha Moya en gubernaturas —por mencionar solo algunos ejemplos de desatinos imperdonables—, no se ha dado cuenta de que ese poder ha sido severamente mermado desde su encierro en Palenque. Tan disminuido que ya ni siquiera puede impedir que les caiga el chahuistle a allegadísimos suyos como Adán Augusto López Hernández o su propio hijo, Andy.
Así que para cualquiera que haya estado asociado a escándalos como los quemados vivos en las mazmorras de Migración, acusaciones graves del Departamento de Justicia de Estados Unidos o posiciones oficiales destacadas en el huachicol fiscal, será prácticamente imposible ser postulado a un cargo de elección popular el año entrante.

Así o más claro.

 

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