
¿Lo presentan como el “verdadero jefe de todas las Aduanas” para lavarle la cara a los exjefes formales?
La captura de Miguel Ángel Solano Ruiz, alias “Capitán Sol” o “Fantasma”, puede ser una victoria de la Fiscalía General de la República. Pero también puede convertirse en algo mucho más conveniente para el poder: la fabricación del gran culpable que permita cerrar, hacia arriba, una historia que apenas comienza a destapar sus verdaderas dimensiones.
Porque ahora resulta que el “verdadero jefe de todas las Aduanas” no tenía nombramiento en la Agencia Nacional de Aduanas de México.
¡Qué maravilla de administración pública! 
Los funcionarios tenían el cargo, el sueldo y la responsabilidad; pero el que mandaba era otro. Un capitán de corbeta retirado que, según la investigación, podía gestionar cambios de mandos, operar aduanas marítimas, repartir dinero y coordinar el ingreso de millones de litros de combustible de contrabando. La propia investigación lo ubica como pieza central de la estructura y señala que habría pagado semanalmente hasta 500 mil pesos a un capitán y entregado bonos mensuales a funcionarios aduanales.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿Y los que oficialmente mandaban?
Porque si “Capitán Sol” podía hacer y deshacer en las Aduanas sin ocupar un cargo formal, alguien tuvo que abrirle la puerta, dejarlo operar, tolerar sus movimientos y mirar hacia otro lado.
Y ahí es donde empieza lo verdaderamente interesante.
La investigación no habla de un lobo solitario. Habla de una estructura en la que aparecen los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, sobrinos políticos del exsecretario de Marina Rafael Ojeda, además de otros mandos navales y funcionarios aduanales. La propia prensa ha documentado que Solano habría funcionado como enlace entre los Farías y las estructuras aduanales.
De modo que sería extraordinariamente cómodo que toda la responsabilidad terminara concentrada en el Capitán Sol, los hermanos Farías y algunos funcionarios de ventanilla.
Sobre todo porque en los testimonios incorporados al caso han aparecido también los nombres de Andy López Beltrán y Adán Augusto López. La FGR ha sostenido que no existen, por ahora, elementos suficientes para iniciar una investigación contra Andy, mientras Claudia Sheinbaum ha dicho que tampoco hay investigaciones contra él o contra Adán Augusto por este caso.
Y ahí aparece la sospecha política.
¿No será que el “Capitán Sol” puede terminar convertido en el gran fusible de una maquinaria demasiado grande para dejarla arder completa?
Así, los sobrinos de Ojeda pueden cargar con su parte del escándalo; el “Capitán Sol” con la operación aduanera; algunos funcionarios con los sobornos y, con un poco de suerte, hasta algún exdirector formal de Aduanas puede servir como florero retroactivo. Ya veremos.
Por lo pronto, Horacio Duarte recibió este fin de semana un sentido homenaje de los morenistas mexiquenses, mientras explotaba otro polvorín de fuegos artificiales de esos que acaba de decir ya iba a controlar.





