Cuauhtémoc Cárdenas, legado de la izquierda que Morena debe preservar: Higinio Martínez

El senador sostiene que las críticas fraternas y sinceras a Morena y a la 4T no deben ser motivo de linchamiento político
Por Jesús López Segura
La historia de la izquierda mexicana no puede reducirse a la militancia en un solo partido ni la discrepancia debe confundirse con deslealtad. Esa es una de las reflexiones que plantea el senador Higinio Martínez Miranda al recordar al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, cuyo legado, sostuvo, debe permanecer vivo en la memoria de Morena y de las nuevas generaciones.
A partir de su relación política y personal con Cárdenas, Martínez Miranda recupera episodios fundamentales de una trayectoria que marcó a la izquierda mexicana: la candidatura presidencial de 1988, la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989 y las campañas presidenciales de 1994 y 2000, en las que participó en respaldo al ingeniero.
El legislador recuerda aquella elección de 1988 como un momento decisivo para la vida política nacional, cuyo resultado, afirma, fue alterado por un fraude electoral. Desde entonces, la trayectoria de Cárdenas quedó vinculada a la lucha por la democratización del país y a la construcción de una alternativa política que abrió nuevos cauces para la izquierda.
Martínez Miranda reconoce que no podría considerarse uno de los amigos personales de Cárdenas, pero destaca la cercanía y la relación fraterna que mantuvieron a lo largo de los años. Las reuniones privadas, el trabajo compartido y los distintos acontecimientos políticos le permitieron conocer, más allá de su conocido gesto adusto, a un hombre cuya conducta pública se resume en tres principios: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.
Sin embargo, el mensaje del senador trasciende el homenaje y adquiere una dimensión política al abordar la relación de Cárdenas con el movimiento que hoy representa la Cuarta Transformación. Aunque no participó en la fundación de Morena, debido a sus reservas sobre determinados aspectos de la creación y conducción del partido, el ingeniero mantuvo una postura crítica que Martínez Miranda define como leal y fraterna.
Es precisamente en ese antecedente donde el senador encuentra una lección para el presente: si las diferencias de Cárdenas con Morena no justificaron pedir su linchamiento político, tampoco deberían utilizarse las críticas sinceras y bien intencionadas como pretexto para descalificar a quienes las expresan dentro de la 4T.
La reflexión interpela a quienes conciben la discrepancia como una forma de confrontación o como una razón para cuestionar la pertenencia de otros al movimiento. Para Martínez Miranda, la crítica puede surgir de la lealtad y del compromiso con un proyecto político, sin que ello implique renunciar a las convicciones propias ni romper con una trayectoria compartida.
Su postura también encuentra sustento en su propia historia política. El senador recuerda que respaldó las tres campañas presidenciales de Andrés Manuel López Obrador, sin apartarse de la línea política que había mantenido desde su participación en la izquierda encabezada por Cárdenas. En esa continuidad, la lealtad aparece no como una obligación de guardar silencio, sino como una convicción que puede coexistir con la reflexión y el desacuerdo.
Al referirse a la trascendencia histórica del ingeniero, Martínez Miranda establece un paralelismo con su padre, el general Lázaro Cárdenas del Río, cuyos nombres forman parte de la historia política de México. De ahí su llamado a Morena y a la Cuarta Transformación para que asuman la responsabilidad de preservar y difundir el legado de Cuauhtémoc Cárdenas, particularmente entre las nuevas generaciones.
La tarea, plantea, no consiste únicamente en recordar su nombre, sino en dar a conocer la historia de un dirigente que contribuyó a transformar la competencia política y a impulsar la transición democrática del país.
El homenaje deja así una reflexión que va más allá de la memoria de un personaje: un movimiento político también se define por la manera en que escucha a quienes discrepan de él. Mantener viva la historia de Cuauhtémoc Cárdenas, desde la perspectiva de Higinio Martínez Miranda, implica reconocer que la lealtad y la crítica fraterna pueden caminar juntas, y que ninguna diferencia expresada con honestidad debería convertirse, por sí misma, en motivo de linchamiento.





