sábado, enero 28

¿El cuarto Informe, o el Informe 1,042? LA VERSIÓN NO OFICIAL. Por Jesús López Segura

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Tres temas de fatal incongruencia: La Guardia Nacional; la prisión preventiva oficiosa; y LitioMx

Resulta ocioso esperar algo sorpresivo -o al menos distinto- del informe anual de un Presidente que diserta a diario, durante varias horas, sobre su gobierno y, además, no lo hace rodeado por su Corte que le aplaude a rabiar -como en los tradicionales Informes anuales-, sino acompañado por un selecto grupo de aduladores mediáticos a sueldo, entre los que se cuela, muy de vez en cuando, un verdadero periodista.

Ha habido, hasta ahora, 4 informes anuales, varios trimestrales y 1,042 conferencias matutinas, aproximadamente. Conocemos entonces la forma de pensar y los detalles sobre los que el mandatario López Obrador teje sus decisiones personalísimas, porque escucha -eso nadie puede negarlo- aunque no se mueva jamás un milímetro de su posición, no obstante le pongan enfrente el texto constitucional que lo contradice flagrantemente en sus convicciones i-na-mo-vi-bles. Punto.

Tal es el caso en 3 temas que vale la pena ahora tocar, aunque sea de pasadita.

1.- La adscripción definitiva de la Guardia Nacional a la Sedena. Es ésa una de las obsesiones de don Andrés que nadie -ni él mismo- ha podido justificar en términos racionales.

Por qué esa determinación de dejarle a los militares el control de la Seguridad Pública del país, cuando la Constitución establece que debe acotarse al ámbito civil y todos los órganos internacionales expertos en el tema, igual que la experiencia nefasta vivida en México desde que Calderón sacó, en mala hora, a los soldados de sus cuarteles, han demostrado hasta la saciedad que la milicia no sirve para esa tarea porque está diseñada, genéticamente, para la guerra, no para la paz.

Pero no hay poder humano que logre convencer a López Obrador de una verdad que entiende cualquiera que no esté afectado por la “revolución de las conciencias“, fenómeno que celebró el Presidente el día de ayer como un gran logro de su gobierno y que no consiste en otra cosa que una suerte de hipnosis colectiva, lograda a fuerza de la repetición constante de tesis que, de tanto ser escuchadas, se adoptan como axiomas, o verdades indiscutibles e indemostrables.

Y la mejor prueba de ello la puede conseguir cualquiera que emita una crítica bien fundamentada en redes sociales hacia el mandatario, porque recibirá la respuesta inmediata del estilito obradorista: “Pinche chayotero fifí. Yo amo a mi Presidente”. No se responde con argumentos, se descalifica con insultos. ¿Dónde queda la “conciencia revolucionada”?

El argumento central de, sin duda, un bienintencionado Presidente, se basa en un silogismo lógico deplorable: La Policía Federal era civil y se corrompió. Luego entonces la solución para que no se corrompa es adscribirla a las fuerzas armadas “que son incorruptibles”.

¿Puede haber un razonamiento más silvestre y lleno de prejuicios por entero falsos?

La determinación de hacer las cosas como él dice -aunque aparente escuchar y respetar la opinión de los demás, lleva incluso al mandatario, con todo respeto, a cantinflear de lo lindo cuando le responde a un periodista que “la Guardia Nacional quedaría adscrita a la SEDENA, pero seguiría siendo civil”. ¡¿What?!

2.- El asunto de la prisión preventiva oficiosa. He aquí otro punto de quiebre de la lógica más elemental, torturada por un hombre con tanto poder que se piensa a sí mismo como el único hermanado con la verdad.

Su argumento en este caso es que como la mayoría de los jueces -con honrosas excepciones- son corruptos, la prevalencia de la prisión preventiva garantiza que eso jueces corrompidos no dejen en libertad a presuntos criminales.

Nuevamente se tortura la razón con planteamientos que solo los afectados por la “revolución de las conciencias” aceptan sin chistar.

No se necesita ser un jurisconsulto para saber que la prisión preventiva la dicta el mismo juez cuando la averiguación previa del ministerio público es tan deficiente -lo que constituye la norma, por cierto- que no le permite emitir un auto de formal prisión.

Aquí el problema que López Obrador identifica con inteligencia y valor, a saber, la corrupción generalizada de los jueces y ministerios públicos (a los únicos que salva es al ministro Saldívar y al fiscal Tortugertz Florero), lo lleva nuevamente a establecer juicios irracionales, como el de creer que la prisión preventiva evitará que jueces corruptos suelten a pájaros de cuenta, cuando en realidad todos sabemos, hasta los estudiantes de primer año de Derecho (y de cualquier carrera) que los jueces pueden mantener entancados décadas a inocentes, al mismo tiempo que dejan libres a genocidas, porque precisamente el problema no radica en la vigencia u obsolescencia de la prisión preventiva, sino en la corrupción de los jueces, que don Andrés confesó hoy no se atrevió a combatir, mediante una reforma constitucional, porque no la consideró prioritaria cuando tenía, al inicio de su administración, la posibilidad y la obligación de hacerla.

3.- Con bombo y platillo, el Presidente celebró -evocando a Lázaro Cárdenas y a Adolfo López Mateos- su decisión de declarar al litio, mineral estratégico, como un bien de la nación. Pero ayer reculó y anunció que se permitirá la inversión privada en el tema porque ya se gastó el dinero en la refinería y otros proyectos, y se requiere de muchos recursos para programas tan ambiciosos como la fabricación masiva de batería para autos eléctricos.

También dio a conocer que pondrá no a la Secretaría de Energía, como había adelantado, sino al gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, al frente del gran negocio (raro que no se lo haya dejado a las fuerzas armadas) porque Durazo durará otros 4 años en el cargo (y al presidente solo le quedan dos).

Así mismo, anunció que nombrará a un joven que estudia su doctorado en Harvard (hijo por cierto del superdelegado en Sonora) como director de LitioMx, con todo y que en varias ocasiones ha dicho que en Harvard y otras universidades extranjeras, los mexicanos solo aprenden a robar.

Dice Carlos Fernández-Vega, de La Jornada, que “Durazo ha destacado, sí, pero como mayordomo del capital privado en la entidad (Grupo México, de Germán Larrea, en primerísimo lugar, del que parece estar enamorado) de tal suerte que sus prácticas no coinciden con los objetivos de LitioMx.”

Si le rascamos tantito al gran número de incongruencia del mandatario en este delicadísimo tema para el futuro energético del país, llegamos a la conclusión de que es urgente que los otros dos poderes de la nación le empiecen a poner cotos de equilibrio a este liderazgo carismático que pretende pasar por encima de la ley.

Una “periodista” le pregunta esta mañana al Presidente, con tono doctoral, si no le ha perdido la confianza a Ricardo Monreal por los enredos de su partido en la Cámara de Senadores, luego de que trascendió que pactó con los opositores abortar la iniciativa de la Guardia Nacional a cambio de que votaran por él para la Presidencia del Senado.

Esta “periodista” no ha escuchado jamás el concepto de división de poderes, pero sí ha oído al mandatario ratificar una y otra vez “su confianza” en el fiscal general de la República, a pesar de que, se supone, es “autónomo e independiente”.

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