miércoles, febrero 8

“No podría contestar eso”: Lety Ramírez. LA VERSIÓN NO OFICIAL. Por Jesús López Segura

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Marx Arriaga reprueba en entrevista sobre los nuevos programas ¡de su autoría!

En una entrevista con Danielle Dithurbide, la nueva titular de la SEP, Leticia Ramírez, se quedó pensando ante la sencilla pregunta: “Trátenos de poner un ejemplo, ¿cómo va a aprender un niño las matemáticas en segundo de primaria que ya esté dentro del nuevo modelo educativo?”.

La máxima autoridad en materia de Educación de este Gobierno respondió, con sencillez y honestidad admirables: “No podría contestar eso”.

Desde luego que no solo la reprobaron, sino que se la comieron viva en las redes sociales, pero la frescura con la que esta buena mujer responde a una pregunta aparentemente sencilla es, quizá, el elemento más apreciable de su potencialidad como una funcionaria eficiente. ¿Por qué?

Para ilustrar mi punto, veamos lo que opina Luis Hernández Navarro, articulista de La Jornada, sobre Marx Arriaga, director de Contenidos de Educación Básica en la Secretaría de Educación Pública (SEP) y reconocido como el autor del mamotreto de nuevo programa al que someterán experimentalmente a un numeroso grupo de conejillos de, perdón, de estudiantes:

“Su gusto por defender causas pedagógicas con enjundia y verborrea dignas de un predicador laico, y su torpeza para aterrizar sus peroratas pedagógicas con ejemplos sencillos de la práctica docente, le han valido todo tipo de críticas de académicos, maestros y periodistas de los más diversos signos políticos”.

La Jornada.- https://www.jornada.com.mx/2022/09/06/opinion/018a1pol

Y en efecto, en entrevista con Sabina Berman, Marx es absolutamente incapaz de bajar sus peroratas pedagógicas a ejemplos concretos sobre el cómo sus disertaciones de altos vuelos retóricos bajan a la realidad del salón de clases.

Hernández Navarro descubre, adicionalmente, un gran número de falsedades en los datos aportados por el funcionario y describe su narrativa en términos precisos y nada alentadores:

“La nueva reforma curricular es un amasijo de buenas intenciones y pocas pistas de aterrizaje. Algunos funcionarios que la defienden se indigestaron con la teoría decolonial. Están engolosinados con una palabrería hueca, que sirve sólo para alimentar el fantasma del comunismo. Su verborrea, aparentemente en favor de buenas causas, termina por ahuyentar cualquier posibilidad de simpatizar con lo que dice defender”.

Así queda descrito, con descarnada contundencia, el abismo que separa la labor concreta del docente, en el aula, respecto de las muy diversas teorías educativas que las burocracias sexenales van poniendo de moda para atrapar al maestro en constantes modificaciones que los encargados de instrumentarlas ni siquiera entienden, en la mayoría de los casos.

Por eso me parece rescatable e incluso valiosa la actitud de la nueva secretaria. Hay que tener el valor de reconocer cuando algo no se sabe. Ése es justamente el principio rector de cualquier proceso de enseñanza aprendizaje. Lo demás, son intentos de simulación en los que la escuela capitalista, autoritaria, memorística, enciclopédica, represora de la capacidad creativa y crítica de los educandos, nos hace expertos. ¿No cree usted?

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