La UAEMéx impulsa estudio para medir y reducir la huella de carbono

La investigación busca fortalecer el papel de las universidades como agentes de cambio frente al desafío climático
Por Cony Citalán
Frente a la creciente urgencia de atender los efectos del cambio climático, las universidades están llamadas a asumir un papel cada vez más activo, no solo en la generación de conocimiento, sino también en la implementación de acciones concretas que contribuyan a la sostenibilidad. Bajo esta premisa, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) desarrolla una investigación orientada a fortalecer la medición y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en las instituciones de educación superior.
El proyecto es encabezado por Yoselin Montoya García, estudiante de la Maestría en Ciencias Ambientales de la Facultad de Química, quien analiza la huella de carbono de las universidades mexicanas como una herramienta estratégica para identificar el impacto ambiental de sus actividades y diseñar acciones encaminadas a disminuirlo.
La universitaria explicó que la huella de carbono permite cuantificar las emisiones generadas de manera directa, semidirecta e indirecta por una institución, información que resulta fundamental para establecer políticas y programas orientados a su mitigación.
La investigación da continuidad a un trabajo iniciado durante sus estudios de licenciatura, cuando participó en el cálculo de la huella de carbono de la propia UAEMéx. Ahora, el objetivo es ampliar el alcance de este conocimiento y consolidar a las universidades como referentes en sostenibilidad y responsabilidad ambiental.
Montoya García destacó que diversas instituciones europeas han logrado avances significativos en la reducción de emisiones a partir de diagnósticos precisos y proyectos sustentables. En América Latina, países como Colombia y Cuba también han fortalecido este tipo de iniciativas. En México, señaló, la UAEMéx se ha posicionado como una institución comprometida con el medio ambiente mediante campañas de reforestación, programas de acopio de residuos electrónicos y otras acciones enfocadas en la protección de los recursos naturales.
La investigación cuenta con la asesoría de Verónica Miranda Rosales, profesora e investigadora de la Facultad de Planeación Urbana y Regional, quien explicó que el estudio se desarrolla desde una perspectiva interdisciplinaria con la participación de especialistas de las facultades de Ingeniería y Geografía, además de la Dirección de Fomento Ambiental.
La académica subrayó que las instituciones de educación superior deben trascender su función tradicional de transmisión del conocimiento y convertirse en espacios capaces de generar transformaciones sociales. Consideró que cuando estudiantes y docentes involucran a sus familias y comunidades en prácticas sustentables, el impacto positivo de estas acciones se multiplica.
Para las investigadoras, fortalecer los estudios sobre el impacto ambiental de las universidades resulta indispensable debido a la influencia que estas instituciones ejercen en la sociedad y a su responsabilidad en la construcción de una cultura de sostenibilidad.
En un contexto marcado por fenómenos climáticos cada vez más evidentes, Montoya García sostuvo que las universidades tienen la obligación de responder a los desafíos ambientales mediante nuevas formas de pensar y actuar. Impulsar la educación ambiental, promover hábitos sostenibles y formar profesionistas comprometidos con su entorno son, afirmó, pasos fundamentales para contribuir a la construcción de un futuro más responsable con el planeta.





