En entredicho la imparcialidad del INE para las elecciones del año entrante: Proceso

Su indiferencia ante multitud de actos violatorios de sus principios básicos, lo compromete
Por Jesús López Segura
Una nota de Proceso (“INE, un árbitro en entredicho frente a 2027“) plantea que el INE llega al proceso electoral de 2027 bajo un cuestionamiento que trasciende decisiones aisladas y alcanza su función esencial: la credibilidad de su imparcialidad.

El texto reúne varios elementos que alimentan esa percepción: las críticas por la falta de respuesta ante presuntos actos anticipados de campaña y posibles vínculos de aspirantes con el crimen organizado, la renovación de buena parte de su estructura directiva, la salida de cientos de funcionarios, así como decisiones controvertidas sobre las llamadas “boletas planchadas” y la participación de los Servidores de la Nación como observadores electorales.
La preocupación central no radica únicamente en esas determinaciones, sino en la pérdida de confianza que pueden provocar cuando el árbitro electoral contradice sus tareas sustantivas y algunas de sus decisiones son interpretadas como favorables al partido gobernante. La nota recoge, en ese sentido, la opinión de Clara Jusidman, quien considera que el instituto ha dejado de representar al árbitro que surgió de la ciudadanización del sistema electoral.
El desafío para el INE será, por tanto, recuperar algo más difícil de reconstruir que una estructura administrativa: la confianza pública en que las reglas serán aplicadas con la misma vara para todos. En una elección de la magnitud de la que se avecina, la imparcialidad no puede ser sólo una atribución legal del árbitro; debe ser también una percepción verificable por los contendientes y por los ciudadanos.





