viernes, noviembre 6

El Senado reitera la hermandad de México con el pueblo cubano. AL GRANO. Por Jesús López Segura

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Trump, herido electoralmente, presiona a la isla. Marco Rubio insta a los cubanos a acercarse a la CIA

En un encuentro con el embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, el presidente del Senado, Higinio Martínez Miranda, refrendó la solidaridad histórica de México con la nación caribeña y expresó el respaldo del Poder Legislativo a la continuidad de una relación bilateral sustentada en la fraternidad, la cooperación y el respeto irrestricto a la soberanía de los Estados.

Durante la reunión, el senador subrayó que el vínculo entre ambos pueblos trasciende las coyunturas políticas y los relevos gubernamentales, pues se encuentra arraigado en una historia compartida de afinidades culturales, episodios de solidaridad y coincidencias diplomáticas. «Los cubanos no son nuestros amigos, son nuestros hermanos», expresó, para dar cuenta de la profundidad de esos lazos.

En su exposición, evocó figuras emblemáticas de esa relación, como José Martí, Fidel Castro y el expresidente Lázaro Cárdenas y su hijo, recién fallecido, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, cuyas trayectorias contribuyeron a consolidar una tradición de acercamiento y respaldo entre México y Cuba.

Martínez Miranda fundamentó la posición mexicana en tres principios esenciales: razones humanitarias, autodeterminación de los pueblos y defensa de la soberanía nacional. En ese contexto, rechazó que las diferencias entre naciones puedan resolverse mediante mecanismos de presión externa y cuestionó el prolongado bloqueo económico estadounidense contra la isla, al que atribuyó graves consecuencias para su población.

Asimismo, respaldó la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum en favor de que cese esa política y sostuvo que México debe exigir el mismo respeto que reconoce a las demás naciones: el derecho de decidir libremente su destino, sin injerencias ajenas.

El presidente del Senado también reconoció las contribuciones cubanas en materia científica, médica, tecnológica, deportiva y cultural, y comprometió la disposición de la Cámara Alta para preservar los canales de cooperación y entendimiento entre ambos países.

Por su parte, el embajador Eugenio Martínez Enríquez agradeció la solidaridad del gobierno, el Senado y la sociedad mexicanos, al tiempo que describió las dificultades que enfrenta actualmente Cuba por el recrudecimiento del bloqueo económico y las restricciones energéticas impuestas por Estados Unidos.

En esencia, el mensaje de Higinio Martínez reivindicó una tradición diplomática mexicana de solidaridad latinoamericana, no intervención y respeto a la autodeterminación, colocando la fraternidad histórica entre México y Cuba por encima de las diferencias ideológicas y de las coyunturas políticas, como la actual, viciada por la desesperación de un mandatario estadunidense herido electoralmente y dispuesto a actuar de manera irracional.

Los recientes resultados electorales en Estados Unidos tienen muy nervioso al régimen de Donald Trump, que enfrenta señales de desgaste político y un creciente descontento interno. Ante este escenario, la Casa Blanca parece buscar en Cuba un nuevo foco de confrontación para desviar la atención de sus problemas domésticos, recuperar la iniciativa política y tratar de lavarse la cara mediante un discurso de fuerza y supuesta defensa de la seguridad nacional.

En ese contexto, el secretario de Estado, Marco Rubio (quien se dice está a punto de renunciar para iniciar una larga campaña presidencial), llamó públicamente a quienes desean impulsar un cambio político en Cuba a colaborar de manera discreta con la CIA, una declaración que deja al descubierto la intención de Washington de promover acciones de injerencia en los asuntos internos de la isla.

Al mismo tiempo, Trump ha retomado sus amenazas intervencionistas, llegando incluso a sugerir que los buques de guerra estadounidenses podrían utilizar a Cuba como escala después de las operaciones militares contra Irán. También ha insistido en que la isla podría ser el próximo objetivo de su política de intervención en el extranjero.

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