sábado, octubre 31

Higinio Martínez admite corrupción en Morena y exige castigos

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 «Lo que hay hoy, no es lo que yo soñé y por lo que luché tantos años»

Por Jesús López Segura

La corrupción continúa siendo una asignatura pendiente para Morena y amenaza con erosionar la confianza ciudadana que llevó al movimiento al poder. Así lo reconoció el senador Higinio Martínez Miranda, quien consideró indispensable que existan sanciones ejemplares contra gobernantes actuales o anteriores para demostrar que el combate a la impunidad va más allá del discurso.

En entrevista con Zedryk Raziel, publicada en el periódico El País, el presidente del Senado admitió que, a ocho años del cambio político que desplazó al PRI del gobierno federal, persisten prácticas de corrupción en los ámbitos estatal y municipal. Incluso fue más allá al señalar que, en algunos casos, estas conductas son ampliamente conocidas, aunque no necesariamente hayan derivado en denuncias públicas.

«Es vox populi la corrupción que corroe todavía, a ocho años del cambio democrático en este país», afirmó.

Para Martínez Miranda, el problema no radica únicamente en la existencia de irregularidades, sino en la falta de voluntad política para enfrentarlas y terminar con la protección que permite su permanencia. Su diagnóstico quedó sintetizado en una frase: «No hay corrupción si no hay impunidad».

El legislador consideró que Morena todavía cuenta con un respaldo importante gracias a la autoridad moral de la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien reconoció como una figura sin señalamientos de corrupción a lo largo de su trayectoria. Sin embargo, advirtió que ese capital político no será permanente si el partido no corrige las conductas de algunos de sus integrantes.

La advertencia tiene una dimensión electoral. De cara a los comicios de 2027, Martínez Miranda sostuvo que el desempeño de los gobiernos estatales y municipales será determinante para la percepción ciudadana, independientemente de los resultados y la aprobación que alcance el gobierno federal. Reconoció que existen administraciones morenistas que no cumplieron las expectativas y que representan un factor de preocupación para el partido.

Aunque evitó mencionar directamente a los gobernadores que, a su juicio, generan focos rojos, señaló a Sinaloa y Michoacán por sus condiciones políticas y de seguridad, además de expresar su preocupación por posibles conflictos internos en Campeche.

Desencanto con la transformación mexiquense

La conversación también dejó al descubierto la distancia entre las aspiraciones políticas que Martínez Miranda construyó durante cinco décadas de militancia en la izquierda y la realidad que observa actualmente en el Estado de México.

El senador reconoció que la administración de Delfina Gómez ha realizado su mejor esfuerzo, aunque admitió que persisten carencias y compromisos pendientes. Entre los principales rezagos mencionó la falta de un sistema de transporte masivo eficiente y accesible, la crisis del agua y los problemas de inseguridad que afectan a millones de mexiquenses.

Su valoración fue particularmente significativa al referirse al proyecto político por el que luchó durante décadas para desplazar al PRI del poder: «Lo que hay hoy, no es lo que yo soñé y por lo que luché tantos años».

Sobre una eventual candidatura a la gubernatura en 2029, Martínez Miranda no ofreció una respuesta definitiva. Reconoció que todavía considera esa posibilidad, aunque sostuvo que aspirar al cargo tendría sentido únicamente si existe una voluntad auténtica de transformar la entidad.

El político de Texcoco también recordó que, pese a haber impulsado la trayectoria de Delfina Gómez y coordinado su primera campaña por la gubernatura en 2017, no consiguió la candidatura en 2023, cuando Andrés Manuel López Obrador respaldó nuevamente a la actual mandataria mexiquense.

Al cierre de la entrevista, Martínez Miranda insistió en que Morena necesita corregir algunas de sus prácticas y demostrar que está dispuesto a actuar contra sus propios cuadros cuando existan responsabilidades por corrupción. Incluso planteó que la caída de algunos gobernantes, actuales o anteriores, podría enviar una señal de que el combate a la impunidad es real.

Su declaración constituye el mensaje político más significativo de la conversación: el movimiento que llegó al poder con la bandera de combatir la corrupción enfrenta ahora el desafío de acreditar que esa promesa también se aplica dentro de sus propias filas.

 

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