jueves, enero 8

Horacio Duarte, otra vez en la mira de Riva Palacio. LA VERSION NO OFICIAL. Por Jesús López Segura

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Gerardo Fernández Noroña, “el gusano barrenador de la 4Té”

En Las peticiones a Sheinbaum (El Financiero. Estrictamente Personal), Raymundo Riva Palacio describe el creciente choque entre el gobierno de Claudia Sheinbaum y la administración de Donald Trump, marcado por la exigencia estadounidense de que México actúe judicialmente contra políticos y funcionarios de Morena presuntamente vinculados con el crimen organizado, en particular con el escándalo del huachicol fiscal.

El columnista señala que, pese a la cooperación en materia de seguridad operativa, Washington ha detectado un blindaje político sistemático cuando las investigaciones apuntan a personajes cercanos a Andrés Manuel López Obrador. En ese contexto, Estados Unidos habría entregado listas concretas de funcionarios involucrados por omisión o comisión en el contrabando de combustibles, sin que se produjeran acciones relevantes.

Entre los nombres mencionados —Adán Augusto López, Marcelo Ebrard y Ricardo Peralta— aparece nuevamente Horacio Duarte, exdirector de Aduanas y hoy flamante secretario general de Gobierno en el Edomex –muy activo en difundir en cierta prensa aparentemente a su servicio, por cierto, rumores sobre una eventual salida prematura del poder de Delfina Gómez–. Riva Palacio subraya que la información proporcionada por Washington no derivó en investigaciones de fondo, lo que fue interpretado como una decisión política de protección desde el más alto nivel del régimen. “Todo se lo traga Palenque”, cita el autor a funcionarios estadounidenses.

La mención de Duarte no es menor: como recuerda el propio Riva Palacio, el fenómeno del huachicol fiscal y sus redes aduaneras fue reconocido por él desde hace años cuando se estrenaba como director general de Aduanas, en una entrevista con el diario Reforma, donde admitió la existencia de estas prácticas ilícitas y prometió tomar cartas en el asunto. Es decir, no se trata de un señalamiento reciente ni improvisado, sino de un problema documentado y tolerado.

La columna concluye que la negativa del gobierno mexicano a proceder contra figuras políticas ha llevado a Estados Unidos a actuar de manera unilateral en inteligencia, elevando la tensión bilateral y dejando a la presidenta Sheinbaum con un margen de maniobra cada vez más reducido frente a decisiones que, según funcionarios estadounidenses, “ya están tomadas”.

El secuestro de Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores y el desparpajo con el que Donald Trump declara que se hará cargo de las cuentas del petróleo venezolano, revelan el interés extraordinario que el mandatario KKK tiene sobre el llamado “oro negro” y que no se andará por las ramas para frenar el cuantioso contrabando de gasolinas (y armas) desde los Estados Unidos hacia México, habida cuenta de la inamovible decisión de Claudia Sheinbaum para proteger a AMLO y su pandilla.

La siguiente estación de la doctrina Monroe relouded podría situarse en Palenque, y doña Claudia, lamentablemente, sigue montada en su macho de vendarse los ojos ante una evidencia que, hasta Gerardo Fernández Noroña, el gusano barrenador de la 4té, vislumbra y entiende.

 

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