miércoles, agosto 12

Trump redefine la Doctrina Monroe como “Donroe” para imponer su hegemonía en América

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Teme que China pueda arrebatarle el control que presume abiertamente en el continente

En un video oficial, el Departamento de Estado norteamericano acaba de lanzar la actualización de la Doctrina Monroe: La dependencia estadunidense ofreció una lección de historia de la Doctrina Monroe durante los pasados 200 años, resucitada por el actual mandatario como su política interamericana, dándole el apodo deDoctrina Donroe”.

La nota publicada por La Jornada plantea que el gobierno de Donald Trump está abandonando deliberadamente el tradicional envoltorio diplomático de democracia, derechos humanos, cooperación y libre comercio para reivindicar abiertamente la Doctrina Monroe como doctrina de dominación hemisférica.

Donald Trump retoma la Doctrina Monroe del siglo XIX y la rebautiza, simbólicamente, como Doctrina Donroe”. El principio rector es explícito: Estados Unidos no permitirá que su primacía sobre el hemisferio occidental vuelva a ser cuestionada ahora con el ascenso del bloque Chino en la hegemonía internacional.

El propio Departamento de Estado reconstruye la historia de la Doctrina Monroe para mostrar su evolución: de una advertencia contra las potencias europeas a una proclama de supremacía regional. La referencia a Richard Olney en 1895 resulta particularmente reveladora, pues hablaba ya de Estados Unidos como prácticamente soberano sobre el continente.

Una argumentación abiertamente imperial. El relato oficial incluso reivindica el carácter imperial adquirido por Washington tras la guerra contra España y presenta intervenciones posteriores —Cuba, Panamá, Nicaragua— como aplicaciones de una misma lógica estratégica.

Trump como heredero de esa tradición. El episodio venezolano ocupa el lugar culminante de la narrativa. El mensaje que Washington pretende transmitir es que la intervención directa contra un gobierno considerado hostil demuestra que la nueva doctrina no se limita a declaraciones: está dispuesta a ejercer el poder estadounidense en el terreno.

El narcotráfico como pretexto de la nueva estrategia. La próxima reunión de la Coalición Anticártel de las Américas en Panamá aparece como el complemento operativo de esta visión. La lucha contra mafias y “narcoterroristas” sirve para construir una plataforma de cooperación militar y de seguridad bajo liderazgo estadounidense.

El verdadero trasfondo geopolítico: China. Aunque el video del Departamento de Estado se presenta como una lección histórica, su oportunidad política difícilmente parece casual. La insistencia en que ningún poder externo puede desafiar la primacía estadounidense adquiere especial significado frente a la creciente presencia económica, comercial, financiera, tecnológica y diplomática de China en América Latina y el Caribe.

En otras palabras, la Doctrina Donroe puede leerse como la respuesta trumpista al desplazamiento del centro de gravedad latinoamericano: Washington percibe que China ha dejado de ser un actor comercial periférico para convertirse en una potencia con capacidad de disputar mercados, infraestructura, inversiones, recursos estratégicos y vínculos políticos en su propio vecindario.

La tesis de fondo de la nota es, por tanto, bastante más profunda que una simple resurrección de la Doctrina Monroe: Trump estaría intentando convertir el hemisferio occidental en una zona de exclusión geopolítica para China, recuperando mediante presión económica, diplomática, militar y de seguridad una hegemonía que Washington considera amenazada.

Y ahí radica la paradoja: Estados Unidos parece estar admitiendo, sin el antiguo maquillaje retórico, que ya no da por sentada su hegemonía latinoamericana y que precisamente por eso necesita proclamarla.

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