miércoles, agosto 12

¿Tú cuánto dinero le pusiste a la presidenta en su campaña? AL GRANO. Por Jesús López Segura

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Los 150 millones de Rocha Moya y el “seguro” que hoy lo protege, según Salvador García Soto

Salvador García Soto coloca sobre la mesa una pregunta que, por sí sola, debería provocar un terremoto político: “¿Y tú cuánto le pusiste a la presidenta?”. Según el relato que publica el columnista, Rubén Rocha Moya habría respondido que aportó 150 millones de pesos a la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum. Si la versión es cierta, la cifra no sólo sería monumental: podría ayudar a explicar el inexplicable blindaje político del gobernador de Sinaloa frente a las acusaciones que pesan sobre él en Estados Unidos.

García Soto reconstruye el extraño caso de un gobernador que lleva tres meses con licencia, permanece prácticamente oculto y, sin embargo, conserva intacta su influencia política en Sinaloa. Mientras el estado se desangra en la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa, con miles de muertos y una economía severamente golpeada, Rocha Moya seguiría moviendo los hilos de Morena y hasta tendría posibilidades de regresar al cargo cuando lo considere conveniente.

La presidenta Sheinbaum, señala el columnista, ha sostenido que Estados Unidos no ha entregado al gobierno mexicano información suficiente para sustentar una eventual detención o extradición de Rocha Moya. Una explicación que, políticamente, resulta cuando menos incómoda: el gobernador está ausente, pero conserva el poder; tiene licencia, pero no parece haber perdido el control; enfrenta señalamientos graves, pero tampoco enfrenta una investigación mexicana que pudiera comprometerlo.

Y es justamente ahí donde aparece el supuesto “seguro” de Rocha.

García Soto cuenta que un gobernador morenista de un estado norteño le habría relatado una conversación que sostuvo con Rocha Moya durante un vuelo, en noviembre de 2024. El sinaloense le habría preguntado cuánto dinero había aportado a la campaña de Sheinbaum. Ante la respuesta de que había apoyado mediante promoción y redes sociales, Rocha habría precisado: “No, no me refiero a eso, cuánto dinero le pusiste?”.

Según esa versión, cuando el otro gobernador le preguntó cuánto había aportado él, Rocha habría contestado: 150 millones de pesos. Y ante la inevitable pregunta de cómo había conseguido semejante cantidad, habría respondido que se los pidió a “unos amigos” que contribuyeron gustosamente porque sabían que era para la campaña presidencial.

El propio García Soto advierte la posible explicación con una frase demoledora: “Quizás por eso Rocha Moya se siente tan seguro pues sabe que tiene un “seguro” que lo protege.”

Ahí está la verdadera carga explosiva de la columna. Porque si esos 150 millones realmente fueron aportados a la campaña presidencial, las preguntas dejan de ser exclusivamente políticas y adquieren una dimensión institucional: ¿de dónde salió el dinero?, ¿cómo fue entregado?, ¿quedó registrado?, ¿quiénes fueron esos “amigos”?, ¿qué contraprestación política esperaba Rocha Moya y, sobre todo, existe alguna relación entre aquella supuesta aportación y la protección de la que hoy disfruta?

Naturalmente, una versión periodística no equivale a una prueba. Pero precisamente por la gravedad de la cifra y por las circunstancias que rodean actualmente a Rocha Moya, merece una explicación pública y verificable.

La columna añade otro ingrediente al enredo: el senador Enrique Inzunza, cercano a Rocha, también permanece ausente del Senado, mientras su suplente, Omar López Campos, aparece como aspirante de Morena a la gubernatura de Sinaloa. Así, el eventual regreso de Inzunza o la entrada de su suplente al Senado podría alterar las aspiraciones internas del morenismo sinaloense.

El resultado es un retrato político francamente surrealista: un gobernador con licencia que sigue ejerciendo influencia, un senador ausente cuyo suplente es aspirante a gobernador, una sucesión estatal condicionada por los intereses del mandatario cuestionado y, en el centro de todo, la sospecha de que detrás de semejante blindaje pudiera existir una aportación de 150 millones de pesos a la campaña presidencial. Y como siempre, la pregunta seguirá siendo ¿quién pompó?

 

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