martes, agosto 11

UAEMéx: Del aceite usado al biodiésel; una ruta contra la contaminación

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La investigadora Rubí Romero destaca el potencial de los residuos domésticos para producir combustibles renovables

Por Cony Citalán

Toluca, Méx.— Lo que termina en el fregadero puede tener una segunda vida como combustible. El aceite de cocina usado, considerado un residuo doméstico de difícil manejo, puede convertirse en biodiésel y abrir una alternativa para reducir el impacto ambiental asociado al uso de combustibles fósiles.

Rubí Romero Romero, investigadora del Centro Conjunto de Investigación en Química Sustentable UAEM-UNAM (CCIQS) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), explica que este biocombustible puede elaborarse a partir de aceites vegetales y grasas animales, materias primas renovables que, a diferencia del diésel convencional, permiten aprovechar residuos y generan un producto biodegradable.

Una de sus ventajas es precisamente su capacidad para degradarse en alrededor de 21 días y su baja toxicidad. De esta manera, el aprovechamiento del aceite de cocina evita que un residuo potencialmente contaminante llegue al agua y, al mismo tiempo, lo incorpora a un proceso productivo con utilidad energética.

La investigación científica también ha encontrado formas de hacer más eficiente su elaboración. Romero Romero señala que el aceite usado puede emplearse como materia prima, una opción que reduce costos y evita desechar un recurso aprovechable. Incluso residuos como el cascarón de huevo y las conchas de almeja pueden intervenir como catalizadores heterogéneos en la producción del biodiésel.

En el marco del Día Internacional del Biodiésel, la académica de la UAEMéx plantea que el desarrollo de estas alternativas requiere acompañarse de políticas públicas que estimulen su producción y uso. A ello se suma la educación ambiental, particularmente para mejorar la separación y disposición de residuos generados en los hogares.

La propuesta parte de una idea sencilla: algunos desechos cotidianos pueden dejar de ser un problema si se incorporan a procesos de aprovechamiento. Separar el aceite de cocina y otros materiales orgánicos, apunta la investigadora, puede contribuir tanto a disminuir la contaminación del agua, suelo y aire como a avanzar hacia un modelo energético con mayor aprovechamiento de los recursos.

 

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