Noroña: muy valiente contra una viuda, muy prudente con los suyos. AL GRANO. Por Jesús López S.

Grecia Quiroz afirma que García Harfuch le aconsejó no entregar el teléfono de Carlos Manzo
Grecia Quiroz acudió a la Cámara de Diputados a casi un año del asesinato de su esposo, Carlos Manzo, para pedir algo que debería ser elemental en una democracia: que la Fiscalía General de la República atraiga la investigación y garantice una indagatoria independiente, exhaustiva y libre de intereses políticos.
Lo hizo en forma respetuosa y con una frase que difícilmente puede ser más sobria: “no estoy pidiendo un favor, es algo que me corresponde”. Y añadió que tiene todo el derecho de seguir exigiendo justicia.

“Hago un llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para que sea la Federación quien tome esta investigación, hago un llamado a la Fiscalía General de la República, a Ernestina Godoy, para que me escuchen en mi calidad de víctima indirecta, porque no estoy pidiendo un favor, es algo que me corresponde, que tengo todo el derecho de seguir exigiendo, esta justicia, porque una investigación de esta gravedad exige independencia total frente a cualquier interés político, y quiero creer que la Fiscalía General de la República tiene las capacidades para garantizarla”, dijo.
No pidió venganza. No pidió privilegios. No pidió que condenaran anticipadamente a nadie.
Pidió justicia.
Y frente a esa mujer que perdió a su esposo asesinado, el senador Gerardo Fernández Noroña encontró una respuesta que retrata mucho mejor al emisor que a la destinataria: burlas, descalificaciones y la sugerencia de que, si está dispuesta a ir a la cárcel por no entregar los teléfonos de Carlos Manzo, “en una de esas se la cumplen”.
Qué valentía tan peculiar.
Una mujer dolida pide que una institución federal investigue el asesinato de su esposo, por su natural desconfianza ante las autoridades locales que el propio Carlos Manzo expuso como cómplices de la delincuencia y probablemente del atentado en su contra, y el senador responde hablándole de cárcel.

Pero cuando la mirada tendría que dirigirse hacia los posibles excesos, contradicciones o escándalos de su propia casa política, la bravura parece convertirse en una prudente miopía.
Es la vieja lógica del poder: para los adversarios, la lupa; para los correligionarios, la venda sobre los ojos.
Noroña ya había llamado “fascista” a Grecia Quiroz y, además, el Tribunal Electoral de Michoacán lo encontró responsable de violencia política en razón de género contra ella, resolución que posteriormente impugnó y ahora se mofa.
De modo que su nueva embestida no ocurre precisamente en terreno virgen. Hay un antecedente institucional que vuelve todavía más desafortunadas sus palabras.
Mientras Noroña se indigna ante la negativa de una viuda a entregar unos teléfonos, afuera siguen acumulándose preguntas mucho más grandes sobre corrupción, tráfico de influencias, vínculos políticos y responsabilidades que alcanzan al propio Noroña y varios de sus correligionarios. Ahí, sin embargo, la voz del senador suele perder algunos decibeles.
Qué extraño fenómeno: el estruendo machista desafinado aparece cuando hay una mujer a quien atacar; el silencio prudente, cuando la pregunta apunta hacia él mismo y los propios.
He aquí otro botón de muestra de la ruda disputa que se libra en el seno del oficialismo entre los obradoristas salvajes y los claudistas civilizados: Grecia Quiroz asegura que el propio Secretario García Harfuch le aconsejó que no entregara el teléfono de Carlos Manzo:
“Presidenta, usted no tiene por qué entregar ese aparato telefónico. Nosotros ya tenemos toda la información que necesitábamos… tenemos todo el poder para ir a las compañías de ese teléfono, precisamente para solicitar las comunicaciones que Carlos tuvo, los mensajes que le mandaron”, relató la alcaldesa al atribuir esas palabras al secretario.
Así que Noroña, aparte de su agresiva misoginia, exhibe una ignorancia supina.





