jueves, mayo 23

Se adorna la CODHEM con aplicación digital, tan pomposa como inútil, para “protección de periodistas”: Por Jesús López Segura. LA VERSIÓN NO OFICIAL

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La represión de la prensa crítica en el Estado de México apenas empieza a cobrar las primeras muertes

La Comisión de Derechos Humanos del Edomex se ha caracterizado últimamente por ser absolutamente refractaria e indiferente ante las graves violaciones a los derechos humanos de sectores poblacionales altamente vulnerables, por ejemplo, el de las mujeres.

En una entidad donde han sido asesinadas, en lo que va del año, 81 mujeres, y que durante septiembre alcanzó el segundo lugar nacional en números absolutos de feminicidios, lo que se le ocurre al “ombudsman” mexiquense es desarrollar una aplicación para que periodistas (otro sector vulnerable que apenas puso su primera víctima fatal), puedan pulsar un botoncito en su celular (siempre que no tenga el sistema operativo Android, es decir, siempre que no pertenezca a la mayoría) para que algún burócrata de la CODHEM evalúe si lo pone en contacto con el primer visitador para que la víctima de violaciones a sus derechos humanos exponga su caso.

¿Cuántos periodistas hay en el Estado de México? ¿Quinientos? ¿Mil? ¿Tres mil?

¿Cuántas mujeres hay en el Estado de México? ¿13 o 14 millones?

La encargada de prensa de la Comisión, Elisenda Domínguez, a quien los periodistas críticos del Estado de México, es decir, los más vulnerables (que no deben pasar de unas cuantas docenas), conocen muy bien por su forma insolente de censurar a quienes desafían al poder autoritario -desde que se encargaba de prensa y propaganda del PRI- entienden perfectamente que la dichosa aplicación digital constituye una simple treta de simulación de muy mal gusto.

Cuando existen autoridades realmente preocupadas por el bienestar de los periodistas profesionales y críticos, la comunicación con ellos es sistemática e intensiva. Una autoridad que se incomoda con el periodismo crítico, establece una distancia absoluta, un cerco como el que tiende actualmente Alfredo del Mazo respecto del periodismo en general y muy específicamente con el periodismo que pone en evidencia la ostensible corrupción de su Gobierno. El asquito de Eruviel Ávila respecto de la prensa crítica fue todavía más escandaloso.

La vocera del Ombudsman debería erigirse, ella misma, como receptora inmediata -vía su celular- para cualquier denuncia que presente un periodista agredido en sus derechos humanos, y servir de enlace con el propio Presidente de la Comisión o el primer visitador, si Jorge Olvera prefiere mantenerse al margen de hechos de gravedad que impliquen a periodistas, como parece ser el caso, por su proclividad nada disimulada para adular -desde que era rector de la UAEM- al Ejecutivo en turno, “cualidad” que lo llevó a su puesto actual.

Cuando un periodista es atacado violentamente por criminales, no hay botoncito de pánico, ni aplicación digital, ni celular alguno que lo salve en este país de ser masacrado. Eso ha quedado demostrado por las amargas experiencias, a nivel nacional, donde incluso periodistas con escoltas asignadas han perdido la vida.

La represión de la prensa crítica en el Estado de México apenas empieza a cobrar las primeras muertes a manos de criminales organizados -en probable contubernio con autoridades corruptas- y más bien se caracteriza por el estrangulamiento económico, la discriminación y censura de los medios incómodos para la visión oficialista que se hace imperar a fuerza de billetazos en el panorama informativo general.

Denunciar ante Elisenda, o ante Jorge Olvera, o peor aún, en una aplicación digital, que Jorge Pérez Zamudio viola derechos humanos de periodistas que intentan informar la verdad, es predicar en el desierto. El vocero de Alfredo del Mazo es promotor confeso de una red digital de aduladoras del gobernador, financiadas con la tarjeta rosa (según reportaje hasta ahora no desmentido de SinEmbargo), y además es quien controla a toda la mafia de comunicadores del Gobierno estatal. Ni los secretarios, ni el coordinador de imagen del Gobernador, Francisco Sarmiento Pérez, se atreven a informarle de la terrible imagen que Pérez Zamudio le está construyendo ante la prensa crítica y, por tanto, ante la ciudadanía.

La aplicación digital ideada por Elisenda debería destinarse a las denuncias de las mujeres, que por su número y la intensidad del acoso criminal que sufren, podría ser útil para atenderlas. Los periodistas que padecen discriminación del poder gubernamental encabezado por Del Mazo son unos cuantos apestados a quienes pretenden callar con indiferencia y desprecio y los mata de la risa la ocurrencia de denunciar algo así en una aplicación digital, porque ello equivaldría a escribirle una cartita a Santa Claus criticando la sociedad de consumo, o denunciar actos de corrupción en la oficina de Enrique Peña, o de abusos policiacos en la del Negro Durazo. ¿No cree usted?

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