jueves, diciembre 1

Ya no hay dedazo, dice, pero AMLO impone hasta al coordinador de campaña en Edomex

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Horacio Duarte podría ser el Plan “B” del presidente, ante la avalancha de negativos de doña Delfina

LA VERSIÓN NO OFICIAL. Por Jesús López Segura

Todavía no hay campañas, formalmente, en el Estado de México, pero ya se sabe a quién piensa designar como coordinador de campaña la que todavía no es candidata de Morena, pero lo será por obra y gracia de un dedazo “definitivamente desterrado”, como repite a diario el Presidente López Obrador.

Y está bien -o requetebién- pues en el México que nos heredaron los prianistas, ésa parece ser la única forma de ganar elecciones. Sólo que alguien que se dice “diferente” debería cuidar, aunque fuera solo un poquito más, las malditas formas.

Sea como sea, en el frenesí militarista que vive el país en esta nefasta hora, pareciera haber por lo menos 3 razones esenciales para que don Andrés precipitara la salida del excelente operador político Horacio Duarte de la dirección de Aduanas, y su envío emergente a la precampaña mexiquense:

1.- Es tal el ansia castrense del obradorismo, que no nos hubiera extrañado en absoluto que mandaran como coordinador de campaña de Delfina Gómez a un militar. Pero las cosas, si bien muy graves en ese sentido, no han llegado todavía a tales extremos. Lo que sí es un hecho, casi seguro, es que se imponga a algún general en la dirección de Aduanas, para que cumpla, a rajatabla, la consigna de controlar que no pase por ahí ni un alfiler de contrabando, toda vez que los gringos ya están hasta el cogote del paso franco del fentanilo, causante de la muerte de 100 mil consumidores.

2.- Ya sea que Delfina Gómez no haya tenido interés en reconciliarse con su mentor, Higinio Martínez, quien se ha mostrado más que dispuesto a colaborar con ella, o que el presidente López Obrador desconfíe de su propia capacidad de controlar, desde Palenque, a la casi segura próxima gobernadora mexiquense si ella no se deshace de la poderosa influencia del senador texcocano, la presencia de Horacio Duarte, a quien don Andrés considera incondicional absoluto, se hace necesaria para que de una vez por todas Delfina entienda que no llegó sola a donde está y que debe a sus viejos camaradas (H&H), mucho más avezados que ella en el campo de la política y la administración pública, el respeto que se merecen.

3.- La avalancha de revelaciones desde los Guacamaya Papers que ya lastimaron tempranamente a la ex secretaria de Educación, hoy senadora y titubeante “coordinadora de los comités de defensa de la 4té”, sumada al hándicap de los diezmos texcocanos y su triste desempeño en la SEP, han llevado al Presidente a plantear un “plan B” con Horacio Duarte a la cabeza.

Así, mandar a Horacio como coordinador de la coordinadora y “futuro secretario general de Gobierno” -como ya anticipan los preclaros pitonisos del chayote- permitirá que en esa “batalla maestra” (¿o batalla con… o contra la maestra?) se placee con ella; responda a los periodistas; negocie con opositores; realice operaciones cicatriz con correligionarios ofendidos -tanto por el dedazo presidencial como por la incapacidad conciliatoria doña Delfina-; y, en suma, brillar requetebién con ella, por si acaso se diera la circunstancia de que, con todo el dolor del alma de don Andrés, la tuviera que relevar.

Claro que si el ininteligible asunto de la restricción de género obligara que, a fortiori, fuera mujer la candidata, a pesar de la constitución local que impone condiciones en la materia hasta el siguiente proceso, entonces de cualquier modo será de gran utilidad la asesoría de Horacio en eventuales debates, por ejemplo, cuando veremos sufrir ¡y mucho! a la maestra confrontándose con damas muy verbosas como la simpática Laurita Barrera o la sesuda Ana Lilia Herrera. Ale del Moral no podría opacar a nadie con su petate del muerto color de rosa.

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