sábado, marzo 2

Raymundo Martínez, a salto de mata. Hay ficha roja de Interpol para su captura. LA VERSIÓN NO OFICIAL

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Parece una venganza del PRI por la traición de Eruviel Ávila y sus allegados

Por Jesús López Segura

La defenestración judicial contra el insufrible alcalde de Toluca, Raymundo Martínez Carbajal, más que atípica, se antoja impensable, dados los muy laxos márgenes de tolerancia de la burocracia judicial local (y nacional) para castigar a políticos en funciones y acusarlos de delitos graves.

Por ello, es razonable pensar que el insólito y truculento asunto podría tener causas de naturaleza política, derivadas de la traición del jefe del grupo al que pertenece el alcalde prófugo, es decir, del exgobernador Eruviel Ávila Villegas, motivación que en muy breve tiempo puso a trabajar, a marchas forzadas, la pesadísima maquinaria judicial, habitual promotora de una prácticamente inamovible impunidad.Eruviel Ávila, Alfredo del Mazo y Enrique Peña

A través del acomodaticio dirigente local del Partido Verde, José Couttolenc, el exgobernador de las “Chapitas” pretende hacerse de posiciones relevantes en la cada vez más próxima madre de todas las elecciones, nada menos que ¡al lado de Morena!, lo que no causa sorpresa conociendo el oportunismo descarado de ambos personajes, Eruviel y Pepe, y con el antecedente de Alfredo del Mazo cediendo alegremente la plaza que tanto defendieron sus antepasados, aunque sí provoca una justificada extrañeza por la promiscuidad ideológica en la que quedan atrapados quienes todavía creen en el presunto apego irrestricto a los principios que pregonan a diario los soldados de la 4té.

Del Señor Ávila se puede esperar cualquier cosa, es un tipo acusado de atrocidades terribles, como el haberse mostrado públicamente, en televisión a todo color, extremadamente complacido con la ejecución sumaria de Tlatlaya, el derroche del presupuesto público en obras inconclusas -principalmente en el delicado rubro de la Salud– y proyectos frívolos como “la universidad de la barbacoa”, o para no ir más lejos, con el derroche que hacían sus amiguitos como Carlos Aguilar (a quien seguramente Bernardo Barranco le fincará responsabilidades por sus excesos en TV Mexiquense) o las graves acusaciones que le enderezó un reportero de Telefórmula.Carlos Aguilar y Eruviel Ávila

Así que fracciones sobrevivientes del casi extinto Grupo Atlacomulco, con influencias sobre el fiscal mexiquense, podrían estar detrás de la persecución implacable contra uno de los escasos bastiones vigentes del eruvielismo, lo que podría afectar también, y Morena debería tener cuidado en asegurarse de ello, a las pandillas de chapulines que repentinamente se volvieron ecologistas. ¿No cree usted?

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