Ebrard alojó a su hijo Patrick en la embajada en Londres para sus estudios de maestría

No fue un abuso, sino un “ofrecimiento” de la embajadora, fue la respuesta del secretario
Por Jesús López Segura
La austeridad republicana, ese dogma que enarbola el movimiento de la llamada “cuarta transformación” como si fuera una virtud moral irrenunciable, parece diluirse con sorprendente facilidad cuando se trata de las élites del poder. Y el caso de Marcelo Ebrard ofrece un ejemplo difícil de maquillar.

Según lo revelado por el periodista Claudio Ochoa en El Universal, el hijo del entonces canciller, Marcelo Patrick Ebrard Ramos, no sólo estudió en Londres: lo hizo instalado durante seis meses en la embajada de México, en el exclusivo barrio de Belgravia, con todos los servicios incluidos. No hablamos de un sofá prestado ni de una cortesía diplomática menor, sino de una estancia con limpieza, lavandería y hasta cocina personalizada, cortesía del erario.
La explicación del excanciller raya en lo caricaturesco: no fue un abuso, sino un “ofrecimiento”. Como si en la lógica del servicio público bastara con que alguien “ofrezca” recursos del Estado para que su uso deje de ser cuestionable. La escena es reveladora: el jefe directo de la embajadora recibe el “gesto” que beneficia a su propio hijo. No hay conflicto de interés, nos dicen implícitamente; hay, en cambio, hospitalidad mal entendida… o convenientemente reinterpretada.
Pero el episodio no se agota ahí. La misma embajada, bajo la gestión de Josefa González Blanco Ortiz Mena, habría funcionado más como casa de huéspedes selecta que como sede diplomática, abriendo sus puertas incluso a amistades personales con conexiones de alto perfil. Un patrón que desdibuja la frontera entre lo público y lo privado hasta volverla irreconocible.
La columna publicada en El Universal señala que González también abrió las puertas de la embajada para una estancia de Ashen Page, hijo del guitarrista Jimmy Page –de Led Zeppelin— y de Jimena Gómez Paracha, una amiga íntima de la entonces embajadora, quien había sido titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en el arranque del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, pero renunció a su cargo después de revelarse que había realizado gestiones para retrasar un vuelo comercial al que estaba llegando tarde.
Ignoramos si el hijo menor de AMLO, conocido como el “Chocoflan“, también vivió como rey en esa embajada mientras estudiaba en Londres. De lo único que hay constancia es de la misma embajadora cargando sus mochilas a su llegada al aeropuerto.
La austeridad, al parecer, sigue siendo un principio muy útil… siempre y cuando aplique para los demás.





