sábado, marzo 2

Surge “Colectivo por México”, respaldado por MC. LA VERSIÓN NO OFICIAL. Por Jesús López S.

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Con pretensiones de “tercera vía”, se le suman distinguidos prianperredistas conservadores

He insistido, y lo seguiré haciendo, que Movimiento Ciudadano podría ser una opción viable para dar albergue a disidentes de Morena, inconformes con el devastador contraste entre el explosivo discurso de AMLO contra la mafia del poder, y sus muy limitadas acciones concretas para llevarla ante la justicia.

A la llamada Cuarta Transformación se han sumado viejos y nuevos militantes de la izquierda tradicional; prácticamente todos los nacionalistas revolucionarios del viejo PRI, y muchos oportunistas del prianperredismo menos rancio.

En esa compleja mezcolanza instalada en el poder caben sin rubor plagiadoras de tesis; candidatos a gobernador acusados de violadores consuetudinarios y líderes partidistas proclives a las purgas estalinianas, pero también muchos hombres y mujeres de bien que anhelan un país más justo e igualitario.Felix Salgado, protegido de AMLO

La Dictadura Perfecta, que garantizó durante 70 años una alternancia interna efectiva entre priistas conservadores (de la escuela de Miguel Alemán) y progresistas, o nacionalistas revolucionarios (de la escuela del general Cárdenas), fue suprimida abruptamente en el 88 por Miguel de la Madrid, debido a la irrupción, a escala planetaria, del proceso globalizador que da sustento a lo que AMLO identifica como neoliberalismo o neoporfirismo.

Esta etapa, que duró 3 décadas, se caracterizó básicamente por la firma del TLC, con la garantía dada a los Estados Unidos de instaurar una alternancia formal con la derecha en el poder presidencial, una suerte de bipartidismo conservador al estilo norteamericano; las privatizaciones compulsivas típicas del salinato; el asesinato de Colosio; el surgimiento del FZLN y las incontables matanzas derivadas del paradigma prohibicionista en materia de drogas, vigente hasta nuestros días.

Así se forjaron 3 décadas de saqueo inmisericorde garantizado por sucesivos fraudes electorales que culminaron con el devastador pillaje del peñismo.

Todo ello fue denunciado públicamente por Andrés Manuel López Obrador con valentía inusitada y un lenguaje sin tapujos en torno a los latrocinios y genocidios de “la mafia del poder”. Por eso y por el favor de Peña Nieto (ahora sabemos que amparado por un pacto ya nada secreto de impunidad) el de Macuspana pudo imponerse, pero lejos de tomar el toro por los cuernos, ya instalado en el poder presidencial, ha continuado con sus denuncias cotidianas, comportándose ¿por inercia? como un eterno “opositor” (para lo que le fue confeccionado el escenario de Las Mañaneras), y completamente refractario a castigar legalmente a quienes saquearon la nación y provocaron la muerte de cientos de miles de mexicanos, masacre vigente hasta la fecha.

AMLO, honestidad valiente

Por eso muchos de los que votamos por él, esperamos que de los sectores progresistas surjan liderazgos nuevos que lleven la 4T por el único camino viable para su desarrollo, el de la aplicación estricta de la ley, que no tiene nada que ver con “venganzas” políticas como aduce el mandatario, a manera de pretexto para no actuar como se lo manda la Constitución que juró cumplir y hacer cumplir.

Los personajes que acompañan a Dante Delgado en el surgimiento de este nuevo aparato de presión política, llamado “Colectivo por México“, tienen todo el sello del neoliberalismo salvaje, de la mafia del poder desplazada y ávida de volver por sus fueros: Francisco Labastida, José Narro, Alejandra Barrales, Josefina Vázquez Mota, Julio Frenk Mora, José Ramón Cossío y los exconsejeros del INE Marco Baños y Benito Nacif, entre otros que dudamos mucho critiquen a Morena porque quisieran, como la inmensa mayoría de los mexicanos de bien, que los principios del obradorismo no siguieran naufragando en el estéril campo de la retórica.

La Tercera vía no puede mezclarse con la antigua mafia del poder. Surgirá con nuevos liderazgos caracterizados por el rechazo al latrocinio típico de los saqueadores y el encarcelamiento de sus más conspicuos representantes, pero también deslindándose de las graves limitaciones de un obradorismo estancado en la palabrería de un hombre bien intencionado, pero sin los tamaños que se requieren para impulsar una verdadera transformación nacional. Un hombre (o una mujer) menos identificado(a) con el mártir Francisco I. Madero y más acorde con la firmeza y decisión de Lázaro Cárdenas.

 

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