martes, julio 16

Reportera denuncia corrupción en el mecanismo de protección a periodistas y en La Mañanera

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María Luisa Estrada fue baleada junto con su hijita hace 5 meses y no ha recibido más que burlas

LA VERSIÓN NO OFICIAL. Por Jesús López Segura

La reportera María Luisa Estrada, del medio de comunicación La Grillotina Política, de Jalisco, presenta en La Mañanera una larga exposición del atentado que sufrió en Guadalajara, cuando se desplazaba en una camioneta con su hija menor de edad, hace unos 5 meses.

Con lágrimas en los ojos, la periodista narró con lujo de detalles no solo la forma en que fue perseguida y baleada por un sicario a lo largo y ancho de la ciudad, sino la corrupción imperante en el mecanismo de protección a periodistas, en la Fiscalía General de la República -donde le dieron un trato humillante ante su denuncia-, en la policía municipal -donde un elemento le dijo que si hubieran querido matarla ya estaría muerta y que solo se trató de una advertencia recomendándole que ya le bajara a su trabajo crítico-, y también en el propio mecanismo para participar en La Mañanera, delatando la forma en que la gente a cargo de Jesús Ramírez Cuevas condiciona la entrada a las y los periodistas que no obedecen al pie de la letra “el reglamento”.María Luisa Estrada denuncia atentado en Jalisco

La sensación que queda al escuchar esta denuncia de la compañera tapatía -que a lo largo de los últimos 5 meses ha reiterado en entrevistas ante diversos medios su tragedia- es que ya no se puede ejercer un periodismo crítico en México, porque se expone uno a sufrir atentados, amenazas, desprecios, descalificaciones desde la misma tribuna presidencial y una implacable discriminación publicitaria, entre otras desgracias.

Al escuchar su desamparo ante las instancias que deberían protegerla, llegué a pensar ingenuamente que el Presidente la tomaría en sus brazos para arroparla y haría un compromiso firme para protegerla y garantizarle el ejercicio pleno de su profesión. Un Presidente que dice amar a los desprotegidos y que, momentos antes, había criticado la forma en que Joaquín López Dóriga trató de ridiculizarlo por andar de besucón, no podría actuar de otra manera, me dije.

“Yo beso a los hombres y me besan -explicó AMLO-. Una dama, una compañera que me besó la mano [se refiere a la alcaldesa de Tecámac que, a cambio de esa manifestación humillante, figura ahora como candidata a senadora por Morena en el Edomex] y no me dio tiempo de devolverle el beso. Ayer besé a muchos. Es parte de mi manera de ser. Son mis sentimientos. ¿Por qué no voy a besar, qué tiene que ver la preferencia sexual? ¿Y el señor López Dóriga? ¡Machín!… Están muy atrasados. Son muy conservadores”.AMLO

Si anda besando a todo el mundo, como dice, ¿no le nació arroparla, abrazarla, apapacharla, en el momento en que María Luisa Estrada le relataba, llorando copiosamente, la forma vil en que su administración y la de Jalisco la han desdeñado?

¿Qué clase de persona es el Presidente de México que fue capaz esta mañana de ignorar casi por completo (fuera de una promesa vaga de que Rosa Isela la iba a atender) a una dama en peligro de muerte y encima todavía aprovechar la situación para destacar la importancia de que su sucesora tenga autoridad moral, es decir, desplegar una campaña publicitaria nada subliminal en favor de Claudia Sheinbaum, sin mencionar su nombre para que no lo “cepillen”?

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