lunes, agosto 17

Ya se sabe por qué le retiraron la visa a Andy. LA VERSIÓN NO OFICIAL. Por Jesús López Segura

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Por presunto tráfico de influencias, corrupción política y huachicol fiscal: Salvador García Soto

La columna de Salvador García Soto coloca el caso de Andrés Manuel López Beltrán en un terreno bastante más incómodo que el de una simple disputa diplomática: el de las investigaciones estadounidenses por presunto tráfico de influencias, corrupción política y huachicol fiscal.

Y ahí es donde la multitudinaria defensa de Andy empieza a hacer agua.

Porque una cosa es denunciar, con la retórica incendiaria heredada de su padre, una supuesta “canallada” o incluso comparar la decisión estadounidense con Hitler; y otra muy distinta es explicar por qué su nombre aparece, según el columnista, en investigaciones que involucran a empresarios, operadores y presuntos intermediarios vinculados con el contrabando de combustibles y organizaciones criminales.

García Soto sostiene que el Departamento de Justicia de Estados Unidos estaría recabando testimonios de empresarios que participaron en esa trama y que algunos de ellos habrían mencionado directamente a López Beltrán. El punto verdaderamente explosivo no es, por supuesto, que Washington le haya retirado una visa: es que detrás de esa decisión habría expedientes, testigos y líneas de investigación que Andy tendría que desmentir con pruebas, no con insultos.

El asunto se vuelve todavía más difícil de defender por la cercanía señalada entre el hijo del expresidente y personajes como Amílcar Olán, identificado en diversas investigaciones periodísticas como uno de los operadores de negocios relacionados con el llamado “Clan”. Si los testimonios que menciona García Soto terminan judicializándose y aportando evidencias contra funcionarios, empresarios o intermediarios, la estridencia epistolar de Andy podría terminar siendo apenas el prólogo de un problema mucho mayor.

Amílcar Olán y Andy López Beltrán

Porque aquí está la paradoja: quien pretende presentar la cancelación de su visa como una agresión política corre el riesgo de convertirla en escaparate de las investigaciones que precisamente pretende desacreditar.

Y hay otro detalle demoledor. Si las autoridades estadounidenses realmente están siguiendo las rutas del huachicol fiscal hasta sus conexiones políticas y financieras, el asunto ya no pertenece al terreno de las campañas de desprestigio ni de las vendettas familiares. Pertenece al terreno de los expedientes.

Meme tomado de las redes sociales

Andy puede indignarse, ofender, victimizarse y atribuirlo todo a Marco Rubio. Lo que no puede hacer —al menos no seriamente— es pretender que una investigación internacional se evapora porque él la califique de “perversa”.

El problema de fondo no es la visa. Es aquello que, según la columna, habría detrás de su cancelación.

La ironía final es brutal. Durante años, el lopezobradorismo convirtió cualquier señalamiento contra sus adversarios en prueba automática de conspiración. Ahora que las investigaciones apuntan hacia su propia casa, pretende que el expediente desaparezca a fuerza de indignación.

Sheinbaum defiende a Andy y declara que “una visa no define a una persona”

Pero los expedientes no se combaten con cartas furibundas. De cualquier modo, poco a poco va creciendo la hipótesis de que fue el propio AMLO quien aconsejó a su hijo crear un escándalo mediático que le permitiera justificar su retorno al escenario, como prometió si eso se hacía necesario por una ataque extranjero a la soberanía nacional que es justo lo que ha venido declarando, a coro, o como dicen ellos “en nado sincronizado”, el morenismo nacional en pleno. Por eso el rostro de doña Claudia se ve cada día más desencajado, como indigesto de tanto sapo deglutido…

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