martes, mayo 21

El alcalde de Toluca no gobierna con los ciudadanos: Fernando Flores. Por Jesús López

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Marca el alcalde de Metepec una distancia irreconciliable con su homólogo toluqueño y correligionario aliancista


LA VERSIÓN NO OFICIAL

 

Fernando Flores, alcalde de Metepec, es uno de los presidentes municipales que se mantiene, de manera consistente, entre los mejor evaluados a nivel nacional. Es también un empresario exitoso que pone énfasis en el carácter ciudadano de su administración, imponiendo un estilo personal de gobernar que lo proyecta, sin lugar a dudas, como un prospecto de primer nivel en el nuevo escenario nacional de disputa por el poder, caracterizado, en términos weberianos, como la reivindicación de los liderazgos de tipo (ideal) carismático, confrontados ineludiblemente con los líderes del tipo (ideal) burocrático.

Nos amanecimos hoy con una fresca entrevista del alcalde Flores con Elizabeth Ríos, de El Sol de Toluca, que escapa, afortunadamente, a los formalismos burocráticos entre poderes. Dijo Flores, al referirse a los recientes acontecimientos de presión del crimen organizado en la zona del Valle de Toluca, lo siguiente:

“Yo creo que en Toluca nos ven muy lejanos. Yo nunca he tenido comunicación con el alcalde de Toluca, nunca he tenido un acercamiento, nunca nada, compartimos fronteras y se supone que compartimos ideologías, pero lo que no compartimos es la forma de hacer política, porque en Metepec es ciudadana, escuchando a los ciudadanos, no haciendo menos al ciudadano, la política pública en Metepec es con base en lo que piden los ciudadanos, no lo que pide el presidente municipal”.Fernando Florez Fernández, alcalde de Metepec

Max Weber clasificó a la burocracia, fincada en instituciones amparadas por la ley, como la forma más acabada de dominación política en la historia de la humanidad y desarrolló la técnica de los “tipos ideales” para caracterizar diversas formas de dominación política observables en la historia de los pueblos, algo metodológicamente similar a los “modos de producción” en el materialismo dialéctico marxista.

La forma de dominación política burocrática impone sus agentes de poder al frente de instituciones obligadas, por ley, a cumplir con las más diversas funciones para satisfacer, presuntamente, las más variadas necesidades del pueblo gobernado por la burocracia.

Raymundo Martínez Carbajal, alcalde de Toluca

Los líderes del tipo carismático suelen cuestionar (a menudo con razón) que las instituciones se desvían, en la práctica, de sus más caros objetivos, plasmados en la ley, y apelan a su carisma para tomar el poder y ejercerlo de manera distinta, a menudo muy alejada de los rituales de tipo burocrático.

“Al diablo con las instituciones” es una expresión típica que coquetea con los movimientos anarquistas, precursores del socialismo, que tienden a reducir, cada cierto número de años, la distancia entre lo que marca la ley como obligación de las instituciones en las que se finca la dominación burocrática, y la realidad de su práctica gubernamental. Son procesos de depuración y saneamiento necesarios pero que, a menudo, se confunden y pueden convertirse en veneno puro para quebrantar el Estado de Derecho, que no es otra cosa que el edificio fundamental sobre el que se construye la civilidad democrática de los países y de los estados.

Valgan estas mínimas reflexiones para felicitar al alcalde de Metepec, un hombre indudablemente carismático que intenta -así me lo parece- adaptar las instituciones burocráticas bajo su encargo trianual, de la manera más congruente posible, a las necesidades y demandas de los metepequenses ¡y por ello está tan bien evaluado!

Fernando Flores, gobernando con la ciudadanía

Su toma de distancia respecto del líder típicamente burocrático del municipio vecino, nada menos que la capital del Estado de México, el eruvielista Raymundo Martínez Carbajal, resulta muy oportuna no tanto por la desvergonzada renuncia de Eruviel Ávila al partido al que debe toda su afortunada y, al mismo tiempo, deleznable carrera política, sino a la luz del más puro análisis científico social de la tipología weberiana, muy alejado de las banalidades teóricas basadas en el adoctrinamiento para imponer “hermandades” inspiradas en la corrupción, la Omertá de las mafias criminales transportada a la política, ajena por completo a la honestidad intelectual y frescura que refleja el presidente Fernando Flores en la muy saludable entrevista referida.

No hay duda de que ante el liderazgo carismático de Andrés Manuel López Obrador siempre van a chocar las estructuras burocráticas del prianismo. Para que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo, como parece ser el caso de Xóchitl Gálvez, quien se encamina a arrasar en una elección presidencial debido a la avidez nacional por un verdadero cambio que los líderes carismáticos suelen prometer, y rara vez cumplir.

El hartazgo de las masas por el permanente mal funcionamiento de las instituciones, las lleva a subyugarse ante casi cualquier oferta carismática bien estructurada, cuya congruencia en la praxis gubernamental dependerá siempre de la vigilancia continua y la crítica permanente que algunos líderes, aunque bien intencionados, suelen interpretar como ataques “reaccionarios y conservadores”.

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