Ricardo Moreno y el bache de su reelección. LA VERSIÓN NO OFICIAL. Por Jesús López Segura

Durante su campaña por la alcaldía de Toluca renegaba de su relación con Higinio Martínez
Una nota de Comunicadores, de Luis Pantoja y El Universal, entre otros, colocan el dedo en uno de los problemas más elementales —y más visibles— de Toluca: De acuerdo con la información, un grupo de ciudadanos y de militantes priistas reclamó a las autoridades que se pongan «en los zapatos» de los ciudadanos que diariamente padecen baches, congestionamientos, daños a sus vehículos y, en el caso de los motociclistas, riesgos que pueden llegar a ser mortales.
La propuesta tiene además una dosis de sentido común difícil de ignorar: de los aproximadamente 70 millones de pesos destinados al Festival del Alfeñique, podría utilizarse una parte para reparar los cientos de baches que, según los denunciantes, existen en calles y avenidas de la capital mexiquense.

La información de otros medios locales exhibe una de esas paradojas que sólo la política mexicana puede producir con tanta naturalidad: mientras los toluqueños sortean baches capaces de tragarse una llanta, una suspensión y hasta la paciencia del ciudadano más estoico, el alcalde Moreno parece empeñado en pavimentar sus ambiciones hacia la reelección.
En una ciudad donde hasta las calles parecen estar pidiendo auxilio, gastar en promoción política mientras los automovilistas destruyen sus autos en los hoyos resulta, cuando menos, un formidable descaro.

Pero los baches acosan al alcalde Moreno no solo en las calles, sino también en sus relaciones políticas: Hace 3 años, en una charla que tuvimos durante su campaña por la alcaldía de Toluca, Ricardo Moreno fue extremadamente enfático en aclararme que él ya no pertenecía al Grupo comandado por el ahora Presidente de la Cámara de Senadores, Higinio Martínez.
Ante mi extrañeza, repitió una y otra vez que renegaba de su relación con el senador Martínez y que estaba feliz de haberse afiliado a la tribu, por así decir, de Horacio Duarte.
Eran otros tiempos. No creo que hoy en día, cuando aspira a reelegirse, ande gritando a voz en cuello a todo aquel que quiera escuchar esa devoción, entonces repentina, por don Horacio, con todo respeto.





