martes, mayo 21

El de AMLO ¿un gobierno plañidero? LA VERSIÓN NO OFICIAL. Por Jesús López Segura

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Se queja amargamente de Televisa pero refrenda que jamás revisará las concesiones televisivas

Desde el inicio de su administración, el presidente López ha actuado como un opositor, quejándose a diario de las presuntas atrocidades que cometieron sus antecesores -sin presentar pruebas por cierto- y, lo más importante, sin actuar en consecuencia, como lo haría cualquier funcionario firme y decidido, con la autoridad suficiente para modificar el nefasto legado que, según pregona, le dejaron.

Tantos años militando en la oposición, desde donde tampoco se atrevió jamás a tomar medidas drásticas, aun cuando juraba le habían robado dos elecciones, le dejaron arraigado a don Andrés el hábito de quejarse. De buscar medios de comunicación que le brindaran la oportunidad de desplegar sus discursos interminables sobre la mafia del poder y las perversidades que cometían para saquear al país.AMLO en la Mañanera

Ya con el poder presidencial en mano, arrastrado por su propia inercia mental, al parecer inamovible, el gobernante se construyó su propio espacio plañidero, La Mañanera, para despotricar contra los expresidentes y contra los periodistas a los que define como cómplices. Pero al mismo tiempo se inventó el embuste de que para juzgarlos -como se ha hecho en varios países latinoamericanos- tendría que realizarse, primero, una consulta popular, dejando en claro en todo momento que él se oponía a juzgarlos porque “sería muy complicado, dado que tienen muy buenos abogados” y que, en su opinión, lo mejor era ver hacia adelante, pero aclarando que “si el pueblo lo decidía, entonces los sometería al imperio de la ley”.

Puras patrañas. Usó la gran influencia que tuvo -y mantiene hasta la fecha entre huestes de fanáticos irreflexivos- para desacreditar el clamor popular porque se juzgara a los exmandatarios, desde Salinas hasta el “Licenciado Peña Nieto“, como le dice con gran “consideración y respeto” a su antecesor inmediato. Y ahora usa “el argumento” de que la consulta -frustrada por él mismo- “no alcanzó el nivel de votación vinculante” para justificar su intención de no tocar ni con el pétalo de una rosa a los por él mismo llamados jefes máximos de la mafia del poder en México.AMLO no aplicó la ley con los expresidentes

En su alocución de hoy, se quejó el mandatario, amargamente, de los comentaristas de Televisa, en su acostumbrado tono plañidero, es decir, lamentando con amargura -como las lloronas profesionales en los velorios-, algo que considera inevitable. “Algo que él no tiene el poder de modificar”.

Luego de su reciente reunión visiblemente frustrada con Bernardo Gómez, de Televisa, empezó don Andrés quejándose de los comentaristas de la concesionaria televisiva que no paran de difamar e insultar a su gobierno:

“Se malacostumbraron, se sintieron con un poder absoluto, omnímodo, cayeron en actos de prepotencia, pues miren lo que le hicieron al presidente Peña, que les dio tanto y lo traicionaron y empezaron a ningunearlo y a burlarse de él, porque se sentían los dueños de México, los amos de México“…

¡Pobrecito Presidente Peña que les dio tanto y lo traicionaron! ¿Como a Madero?Peña Nieto y las televisoras amigas

“Ah, pero ahora resulta que son los paladines de la justicia, de la libertad, de la democracia, y ahí están, en Televisa. Yo no sé eh… cómo los dueños de Televisa no cuidan que quienes utilizan ese medio público concesionado, actúen con apego a un código de ética.

¿Por qué no este… les piden que actúen con absoluta libertad pero que no calumnien, que se apeguen a la verdad, que no dañen el prestigio de las personas, que respeten?

¿Cómo van a tener ahí a Castañeda de comentarista cuando ofende de manera racista a los pueblos de Oaxaca? Ah, es que pues es intelectual, fue ministro de Relaciones Exteriores con Fox, es una eminencia ¿no?, un sabihondo…”

Era tan obvia la molestia, la impotencia del mandatario porque seguramente Bernardo Gómez no se dobló ante sus presiones para censurar a algunos colaboradores de la emisora, que hasta un reportero de esos que lleva Jesús Ramírez como comparsa a La Mañanera, se atrevió a preguntarle al mandatario si no piensa modificar los acuerdos de concesión con las televisoras.

AMLO molesto con Televisa

La respuesta de don Andrés refleja, con toda claridad, el gatopardismo inequívoco de una administración que se dedica tiempo completo a la denuncia, pero elude en todo momento tomar las medidas consecuentes:

“Libertades plenas, y si se vencen, en el tiempo que me queda, concesiones, es más, las que se han vencido se han renovado, porque esa es la instrucción, y vamos a continuar así. Yo pienso que poco a poco los medios tienen que ir eh… autolimitándose, poco a poco, es un proceso. Es que también, imagínense, llegaron a la cima, ponían y quitaban a gobernantes. ¡Qué cuarto poder ni que nada, eran el poder de los poderes, formaban parte pues de la oligarquía que mandaba en México, entonces todo esto ha ido cambiando y también ellos han ido cambiando!…

AMLO, concesiones a televisoras sin restricciones

Esto que digo de Televisa, no es todo Televisa. Ya han habido cambios en Televisa, antes estaba peor, lo que queda ahí de Televisa es este segmento ¿no? que lo usan para golpear y se lavan las manos como Poncio Pilato (sic) los dueños, con el estribillo de que la nota es la nota y que este… tienen que garantizar la libertad que tienen los comentaristas y que no los pueden censurar…”

En los tiempos de la dictadura perfecta, bastaba una llamada de algún funcionario menor de la Secretaría de Gobernación para que los conductores de televisoras y radiodifusoras concesionadas (ya no digamos que en los medios estatales) le bajaran de huevos a su licuado más pronto de lo que cantaba el gallo. No tenía que andar el Presidente quejándose como plañidera o reuniéndose con enviados de las televisoras para que respetaran la ley que les prohíbe, expresamente, usar las concesiones para ofender la cultura nacional o al Estado mexicano.AMLO critica a Televisa

Eran otros tiempos que, de ninguna manera, invoco con nostalgia, sino solo para ilustrar que quien encabeza un gobierno que se dice “transformador”, ha perdido por completo la brújulas porque aunque a diario presuma lo contrario, es mucho más tolerante con la mafia del poder que los que le antecedieron en el cargo.

Esa misma sumisión de don Andrés, enmascarada con críticas verbales a los intelectuales orgánicos del viejo régimen y a los propietarios de concesiones radiofónicas y televisivas que se han hecho inmensamente ricos prostituyendo la cultura nacional y distorsionando las noticias, se extiende a los grandes empresarios, a los que no les ha aumentado un centavo en los impuestos; hacia los militares, a los que les ha concesionado media administración pública; y ante los cárteles de las drogas, a los que prodiga abrazos y no balazos dizque “atacando las causas de la violencia, la cual no se puede combatir con más violencia” y tonterías por el estilo, mientras el país se sigue empantanando en la peor pesadilla de su historia en materia de seguridad pública.

 

 

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